El primer término que me gustaría cuestionar es que las agencias con las que trabajamos, ya sean de publicidad, comunicación o de branding, sean consideradas como proveedores. Cualquier persona o equipo con el que trabajamos va a tener que ser considerado como un partner, como un colaborador, si queremos tener un resultado de éxito. Y como clientes nuestra primera función es tomar nuestra propia responsabilidad de implicar e ilusionar a las agencias con nuestros objetivos.  Debemos asegurarnos que sientan nuestros objetivos como propios y que todos juntos formamos parte de un mismo equipo.

Tradicionalmente en la elección de las agencias se ha tenido en cuenta los factores más formales como:

  • Proyectos previamente realizados
  • Clientes en cartera
  • Conocimiento del mercado
  • Equipo creativo de prestigio
  • Capacidad conceptual
  • Capacidad creativa
  • Fiabilidad temporal / rapidez en el trabajo
  • Precio

Sin embargo, si consideramos a las agencias como parte de nuestro equipo, va ser clave tener en cuenta muchas más variables, que incluso pueden ser más importantes que los factores citados anteriormente. Cuando admitimos a una agencia en nuestra familia laboral, ha de ser capaz de compartir, sentir y luchar por los mismos objetivos que nosotros. También ha de ser capaz de visualizar nuestra visión y compartir el propósito de nuestro proyecto. Pero no menos importante para trabajar cómodamente en el día a día, será que la agencia comparta algunos de los valores de nuestro equipo. Pero, ¿sabemos cuáles son los valores de nuestro equipo?

Todos los equipo de trabajo tienen su propia cultura interna, su manera de trabajar y sus motores de funcionamiento. Descubrir y honrar los valores de equipo será de gran utilidad a la hora de integrar nuevos colaboradores, ya sean internos o externos.

Cualquier agencia tendrá su propia cultura y sus propios valores, pero será muy positivo para el trabajo conjunto saber qué valores se comparten o qué valores suman en el desarrollo del proyecto. Saber qué aporta cada uno en capital humano, funcional, emocional y/o pragmático será clave para que la agencia escogida y el trabajo sea satisfactorio.

Y por encima de todo esto estará la confianza que tengamos en las personas con las que trabajemos. Confiar en sus capacidades para realizar el trabajo y asegurar una buena comunicación hace que todo sea muchísimo más fácil. Y cuando hablamos de confianza estamos hablando de fiabilidad, de capacidades para crear una relación armónica y el interés mutuo en el trabajo realizado.

Así que como vemos no se trata sólo del expediente a la hora de escoger una agencia, también se trata de capital humano y de valores. Y no hablo sólo de la agencia, sino también de conocer nuestro propio capital humano y nuestros valores como clientes. Encajar depende siempre de que todas las piezas del puzzle quieran pertenecer a una misma foto.

Según mi propia experiencia, cuando la manera de ver el proyecto, los objetivos y la visión es compartida, los valores humanos son parecidos y la confianza existe, trabajar en equipo con una agencia es un placer y ¡el éxito está asegurado!      



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