A lo largo del día, las personas tomamos una media de 35.000 decisiones y tan sólo somos completamente conscientes de una pequeña parte de ellas. Concretamente, nuestro cerebro toma el 99,74% de las decisiones de manera automática, es decir, sin que realmente seamos conscientes de ellas. (Fuente: LaSexta.com)

Decisiones conscientes y decisiones inconscientes

¿Cuántas veces te has arrepentido de haber tomado malas decisiones? ¿Cuántas veces has tenido claras las decisiones que debías tomar?

Tomas muchas decisiones en la vida. En realidad, tomas decisiones todos los días y a todas horas. ¿Me levanto ahora o duermo un poco más? ¿Me pongo esta ropa u otra? ¿Desayuno o no?

Hay decisiones que son inconscientes y automáticas de las que no te das ni cuenta. En el subconsciente se guarda la información de cómo reaccionamos antes ciertos estímulos, y es ahí donde se basan nuestras decisiones.

Las decisiones conscientes que puedes tomar en pocos segundos, cuestan un mundo tomarlas y puedes tardar horas, días o incluso semanas en tomarlas. Al ser las que más afectan a tu vida y tu futuro, son las más difíciles.

Por eso mismo, hay personas que nunca jamás tomarán estas decisiones, porque sienten inseguridad y temor ante la posibilidad de tomar malas decisiones que les afecten demasiado.

Éstas últimas son decisiones que te hacen salir de esa zona de confort en la que te sientes tan bien.

“La calidad de tu vida depende de la calidad de tus decisiones”.Tino Fernández

Aclara tus objetivos para tomar una buena decisión

Si no estás avanzando en tu camino, es posible que no estés tomando decisiones conscientes y coherentes debido a conflictos internos que no tienes resueltos y que hacen que tus decisiones no estén alineadas con tus objetivos.

Tienes que tener en cuenta los dos influenciadores más importantes a la hora de tomar una decisión consciente:

  1. Las creencias que tienes sobre la vida afectan a tu forma de pensar y a aquello en lo que te enfocas. Y allí donde pones el foco, pones la atención. Si te enfocas en ideas negativas, tu energía estará directamente relacionada con ellas y tus decisiones, por supuesto, también.

El hecho de postergar la decisión sobre hacer o no hacer algo, puede estar originado en creencias familiares o en sucesos que viviste en el pasado y que te están afectando a nivel emocional.

  1. La gestión emocional es primordial en nuestro equilibrio mental. Y mucho más cuando hablamos de cambios profesionales o de emprendimiento. Porque cualquier cambio conlleva una montaña rusa de emociones que tienes que saber reconocer para poder gestionarlas de manera positiva.

“Tu vida es el resultado de las decisiones que has tomado. Si no te gusta tu vida es hora de tomar mejores decisiones.”

Factores que te ayudarán a tomar una decisión consciente:

  1. Tener un estado emocional adecuado
  2. Claridad en tus objetivos
  3. Enfocarte en lo que quieres conseguir
  4. Deshacerte de todo lo que puede bloquearte
  5. Analizar lo que verdaderamente es importante para ti
  6. Encontrar un sentido y una motivación para ello
  7. Darle un significado (y en qué sentido se lo das)
  8. Tener una actitud positiva
  9. Adoptar una mentalidad adecuada al objeto del cambio

Una de las decisiones conscientes más importantes a la que te enfrentarás: hacer un cambio en tu estilo de vida para encontrar tu propio camino

Todo lo anterior te dará la oportunidad de hacer una verdadera reinvención. Una reinvención profesional consciente. Lo que para mí significa: reinvención profesional = cambiar de profesión; consciente = cambiar cosas en ti a nivel personal que pueden dificultar tus avances a nivel profesional.

Muchas personas se lían la manta a la cabeza (algunas con “colchón” y otras sin él) porque no aguantan más en su trabajo o porque deciden que quieren tener un estilo de vida diferente. Desean una profesión que les permita tener más libertad de horarios y de decisión sobre las actividades a realizar.

En ese “tirarse a la piscina” tienes que pararte a pensar en lo conlleva tomar esta decisión

¿Estás tomando una decisión consciente?

Si estás pensando en hacer un cambio en tu estilo de vida para encontrar tu propio camino, significando principalmente empezar de nuevo, con un cambio a nivel profesional, debes tener en cuenta: ¿hacia donde tira tu balanza? ¿Qué tipo de persona eres? ¿Una emprendedora o trabajadora por cuenta ajena?

Para tomar esta decisión de manera consciente debes esto tener claro. Te explico como es cada una.

Por un lado, tenemos a las emprendedoras.

Tienen una idea y la ponen en marcha. Y, sinceramente, no importa si has hecho un estudio de marketing o no (mejor si lo haces, obviamente). Sin embargo, para llevar a cabo tu proyecto es necesario que tengas un papel en él, el papel de líder. Para lo cual, tienes que tener mentalidad de líder.

Un líder consciente es aquel que primero lidera su vida personal para, después, poder liderar su faceta profesional.

Y ahí radica la verdadera reinvención profesional consciente.

Una emprendedora se enfrenta y gestiona los estados emocionales que influyen en su día a día: incertidumbe, inseguridad, soledad, procrastinación, miedos, … Y tiene que tomar decisiones, muchas veces en solitario, en base a esa montaña rusa emocional.

Una emprendedora consciente, tiene un propósito, una misión y una visión. Y su propósito está alineado con la contribución y la mejora tanto de su propio bienestar como el de los demás.

Por otro lado, están las profesionales/trabajadoras por cuenta ajena

Quienes se sienten desvalorizadas, desmotivadas e infrautilizadas. Y deciden hacer un cambio para sentirse mejor con ellas mismas y volver a tener una ilusión. Enfrentarse al lunes o a los madrugones de manera más positiva y con la creencia que lo que hacen tiene un propósito.

¿Eres tú de estas últimas? Si lo eres, ¿cambias de trabajo o de profesión? Yo siempre abogo por tener una profesión en lugar de un trabajo.

¿Cuál es la diferencia entre un trabajo y una profesión?

Un trabajo te da una nómina a final de mes.  Sin embargo, no te da satisfacción personal ni te motiva para ser mejor cada día.

Un trabajo te lleva a que los lunes sean el peor día de la semana y que estés deseando que llegue el viernes para, en el mejor de los casos, desconectar hasta el domingo por la mañana. Porque por la tarde ya estás agobiada pensando en el lunes.

Una profesión es otra cosa. Te motiva y te ilusiona. Te hace dar siempre lo mejor de ti. Te hace feliz y eso significa que no importa si es lunes o jueves. Porque disfrutas de lo que haces.

Cuando tienes una profesión has encontrado a tu genio interior. Te dedicas a lo que realmente te gusta.

Uno de los caminos para tener una profesión es encontrar tu vocación y desarrollar tus habilidades innatas. Encontrar tu propósito, tu misión personal. Encontrar aquello que le da sentido a la vida.

A todo esto, para cualquier cambio que quieras realizar a nivel profesional, necesitas primero hacer los cambios oportunos a nivel personal. Aprender a tomar decisiones conscientes, tener claros tus objetivos, realizar cambios en creencias, valores y actitudes personales que a su vez derivan en una cambio en tu entorno y a nivel profesional.

Y para todo eso, necesitas tener una mentalidad adecuada que te ayude a tomar mejores decisiones conscientes y a ver con claridad el camino que quieres llevar.

En mis charlas “Claves para reinventarte profesionalmente de manera consciente” profundizo sobre este tema, si te interesa participar, entra aquí.

¿Entiendes ahora por qué es importante que seas consciente de cómo tomas las decisiones que tomas y por qué haces lo que haces?



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