Mis-miedos-como-padre-son-los-de-mi-hijo

Tus miedos como padre o madre serán los miedos de tus hijos e hijas si no los reconoces y eliminas.

Ser madre o padre es una de las alegrías más grandes que podemos sentir en la vida. Experimentamos con mucha más fuerza que antes lo que es la responsabilidad, dudamos de todo y a la hora de decidir, no sabemos si estamos haciendo bien o no. Estas situaciones de incertidumbre hace que sintamos un miedo profundo y a veces hasta exagerado. Este miedo lo perciben y adquieren nuestros hijos. Todas nuestras acciones como padres y madres están basadas en nuestros miedos. Es decir, no decidimos en libertad si no para calmar el miedo que tenemos a equivocarnos o a hacer daño a nuestros hijos e hijas.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción primaria y nos ayuda a protegernos de los peligros. Que nuestros hijos tengan miedo a la oscuridad, a quedarse solos/as, a los extraños, monstruos, etc. Es normal a ciertas edades y cada edad del niño lleva asociados diferentes miedos.

Hay padres que me dicen que tienen miedo al abuso sexual infantil, a que no tengan una buena educación, a que se ponga enfermo, a que sufra accidentes, a que no confíen en ellos, a no darles el amor que necesitan…

No podemos evitar que nuestro hijo se encuentre con ciertas dificultades, son parte de la vida. Si nosotros como padres no les ayudamos a encontrarse con los primeros desafíos, tarde o temprano se encontrarán con ellos igual. Los desafíos generan fortaleza, refuerzan su voluntad, generan seguridad, incluso en las decisiones erróneas. Cuando por miedo no dejamos que nuestros hijos vivan ciertas cosas que son parte de la vida, podemos sin darnos cuenta estar debilitándolos.

¿Cómo superar el miedo que tengo como padre o madre?

Es necesario decir que la comunicación es clave en cualquier relación y con los niños mucho más. Hay que recordar que para que nuestros hijos tengan en un futuro confianza en nosotros ya desde bien pequeños hay que hablarles y contarles lo que nosotros hacemos, no sirve solo sonsacarles cosas.

No podemos controlar la vida, es muy común sentir miedo a lo que no podemos controlar y a veces se nos olvida. Por supuesto que hay que tomar todas las medidas oportunas de seguridad con los hijos pero también hablarles sin gritar  y explicándoles luego las consecuencias que tiene si lo hace. Demostrarles que nos preocupamos por ellos. Es importante enseñarles a ser precavidos y a tener cuidado, aunque me de miedo que se caiga de donde se ha subido, le tengo que transmitir que confío en él y si se cae, decirle que estaré ahí para ayudarle.

Nuestros hijos actúan por imitación la mayor parte del tiempo, nosotros los padres somos su primer modelo para lo bueno y para lo malo, y ni siquiera nos damos cuenta de ello.  Nuestros hijos recogen los miedos que nos afectan y que no hemos solucionado. Ten en cuenta que con las primeras personas que nuestros hijos se relacionan son con nosotros, los padres.

¿Qué miedos has heredado de tu padre y madre?

¿Te has preguntado qué miedos tenían tus padres y si tú también los tienes? A veces no somos conscientes de cómo los miedos van pasando de generación en generación. Nuestros hijos recogen los miedos que nosotros les hemos mostrado y que no hemos sabido solucionar.

Muchos de nosotros tenemos miedo al abandono, a quedarnos sin dinero, a quedarnos solos, a perder el control, a expresar emociones, decir lo que sentimos, a ser rechazados… y esto lo sienten nuestros hijos/as. Ven y aprenden una forma de relacionarse que sin duda repercutirá en sus relaciones futuras.

Lo importante como adultos responsables es darnos cuenta de cuáles son nuestros miedos y afrontarlos, ver qué relación queremos tener, qué miedos hemos heredado para no pasarlos a nuestros hijos, evitar frases negativas y sobre todo represivas hacia nuestros hijos, respetar sus emociones. Poner atención en la forma como actuamos y nos comunicamos con ellos.

Nuestros hijos son una oportunidad para aprender muchas cosas de nosotros mismos y al ayudarles a expresar sus emociones y miedos también nos ayudamos a nosotros.

El reto como padre o madre para no perjudicar la felicidad de nuestros hijos/as

Nuestros hijos quieren ser como nosotros, nos imitan, quieren jugar con nosotros, que les escuchemos, que respondamos a las preguntas que nos hacen, somos sus héroes al menos hasta la adolescencia. Lo que cualquier niño/a quiere escuchar de sus padres es: estoy orgulloso de ti, confío en ti, te quiero, intento comprenderte y estoy para lo que necesites. En nuestras manos está como padres crear personas de valor. Hay que reconocer, dar un lugar en nosotros y la mano a nuestros miedos para que nos protejan, pero no para que nos limiten.

Confiar en que los cambios que generamos en nosotros como padres o madres, tienen un efecto positivo en nuestros hijos ayuda a aumentar su felicidad. Deseo que todos tenemos. 

Os animo a escribirme en un comentario o por correo qué relación tenéis con los miedos. Hablar de ellos es el primer paso para reducirlos.

Dibujo de Mercedes Urda



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2 Comentarios
  1. 3 semanas

    Ya llego tarde, pero es cierto q coaccione a mi hija para q no saliera de noche.
    Ésto empezo cuando tras el accidente de coche me quedé parapléjica, cuandoi hija tenía 1 mes y 6 días. Yo estuve hospitalizada 10 meses. Y tenía temor de todo. Por entonces su padre era muy tranquilo yi hija se subía por cualquier árbol, etc.
    En la adolescencia ya etaba divorciada y tenía horror de dejarla salir( yo no podría ir a salvarla, esa era mi preocupación).
    Yo fui libre libre, mi madre entendía mi forma de ser y me dejaba hacer y decidir incondicionalmente. Viajar etc.
    En cambio no fui capaz de darle esa libertad a mi hija por miedo a q le pasará algo terrible. Asunto que mi madre me reprochaba, diciéndome: con todo lo que tu has hecho, cómo es posible que controles a tu hija de esa manera.
    Resultado: mi hija de 42 años, dos hijos, todavía está traumatizada y en contra mia. No hay reconciliación. Siempre acabamos en discusión.
    Ayuda por favor

    • Autor
      Silvia Bellver 3 semanas

      Hola Consuelo,

      nunca es tarde para rehacer el vínculo madre-hija y hasta la relación con ella, lo importante es no cargar con esa culpa que no te ayuda a ti para nada, después de lo que te pasó es muy normal que tuvieras ese comportamiento para con tu hija, a decir que los comentarios de tu madre no te ayudan para nada y eso es miedo también de ella hacia su nieta.
      Un saludo.

 

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