Much@s de nosotr@s, cuando se acercan determinadas fechas del año, paramos (eso ya es mucho), observamos la trazabilidad inversa de nuestro año y hacemos la lista para los Reyes Magos.

Ese momento de parón puede ser gratificante (lo has conseguido todo y estás cargado de energía para marcarte nuevas e ilusionantes metas) o bien caes en el abismo absurdo (como dice una canción) de castigarte porque UNA VEZ MÁS no has conseguido estar en ese lugar en el que te imaginaste.

Bien, desde mi formación, pero sobre todo desde mi experiencia, quiero aportar algo de luz a ese abismo absurdo.

1.  El error no es la no consecución de tus metas….es la formulación de nuestro objetivo. Y esto pasa porque nuestro cerebro no entiende las expresiones negativas. Ejemplo: Quiero perder peso (perder tiene connotación negativa, de manera que nuestro inconsciente no va a procesar esta información). La formulación correcta sería: Quiero pesar xx kgs.

2.  Otro motivo de fracaso puede ser que la meta no dependa de mi 100%Ejemplo:Quiero mejorar la relación con mis compañer@s (las relaciones son cosa de dos por lo que en última instancia es la otra persona la que decide cómo se quiere relacionar contigo). Una de las formulaciones correctas de este objetivo sería: Ser más comprensivo y empático con mis compañer@s.

3.  Llegamos a ¡¡la famosa ecología del objetivo!!! Una vez redactado en positivo y teniendo en cuenta que depende 100% de nosotr@s, nos olvidamos de analizar cómo la consecución del mismo impactará en nuestro entorno. Ejemplo: Si decido empezar una nueva formación debo tener en cuenta que estaré menos horas disponibles lo que implicará que podré dedicar menos tiempo a mi familia y a mis asuntos personales. Si esta parte está bien para ti y no te va a causar un estrés añadido sigue adelante con tu objetivo, de lo contrario…. revísalo de nuevo.

4.  La magnitud de determinados objetivos puede ser tan grande que tan sólo leerla, ¡nos alejamos! Hemos de recordar que Roma no se hizo en un día y que, para ello, la persona que se marcó dicho objetivo lo dividió en pequeñas y gratificantes metas que le permitían tener la sensación de cada una de las acciones le acercaba a aquel lugar en el que se imaginó. Con ello, conseguimos no perder la fe a lo largo del camino.

Por encima de todos estos puntos está la base sin la que no podemos construir nuestro objetivo y esa es: CONOCERNOS y eso pasa por saber qué hacemos nosotros de manera natural y cómo nos diferencia del resto: NUESTRO SÚPER PODER. Sin él podemos divagar y marcarnos metas que no nos produzcan motivación y, por el contrario, aumenten nuestra frustración.

Son ideas que os resonarán… pero ya sabéis que dicen que: para que un mensaje se entienda y, sobre todo, comprenda, debe ser dicho hasta 8.500 veces y de manera diferente.



Contesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

0 Comentarios
 

Informaciones que se difunden a usuarios (clientes):

Inicia Sesión con tu Email o Nombre de Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?

X
X
X