Gana seguridad al salir a escena, y disfruta del momento
Cambia el chip, y saca lo mejor de ti. En sólo un mes empezarás a notar la diferencia.
Cuando toca hablar en público, a veces nuestro amigo el miedo escénico llama a la puerta, o aparece encima de la mesa. La mejor forma de combatirlo no es evitarlo, sino gestionarlo.

En general, nos sentimos a gusto realizando la mayoría de las tareas cotidianas, ya sean laborales o personales, y normalmente, aquellas que puedan resultar no tan agradables, eventualmente generan pereza o incomodidad,  pero no miedo. Cuando se trata de hablar en público, nuestro amigo el miedo escénico se apunta el primero a la fiesta. La diferencia radica en el sentimiento de inseguridad que se genera cuando hay que enfrentarse a algo nuevo o poco cotidiano.

La seguridad del que sabe es lo que evita que aparezca el  miedo. Gestionar el miedo escénico pasa por conocer las creencias que lo generan, y las sencillas reglas básicas que permiten convertirlo en nuestro amigo. Mirar las cosas desde otra perspectiva y poner la atención en lo positivo son dos del los puntos clave para conseguir disfrutar comunicando.

En que te ayuda

Mejorar la comunicación
Mejorar las habilidades de comunicación

Mejorar la comunicación
Empatizar con la audiencia

Mejorar la comunicación
Desarrollar la comunicación no verbal

Mejorar la postura corporal
Ganar seguridad y confianza

Mejorar la comunicación
Disfrutar comunicando

Mejorar la autoestima
Te sentirás mucho mejor

Qué tienes que hacer

Reflexiona y saca lo mejor de ti.
Toma nota de los aspectos positivos. Dale la vuelta al mando y empieza a ver el vaso siempre medio lleno.
Aprende a gestionar la situación, y no a luchar contra ella.

Es común estar nervioso antes de una presentación, o una actuación, aún cuando se domine el tema, y haya habido el correspondiente ensayo y preparación preliminar. Contrariamente a lo que se pueda pensar, es un sentimiento bueno, genera respeto y denota la importancia que se le da a lo que se va a hacer.

Cuando comenzamos a entender la causa de ciertos miedos, mayormente infundados, y como se consigue gestionar esos sentimientos, es como si se abriera una puerta mágica a un mundo nuevo. Muchos de mis alumnos han descubierto que efectivamente no hay nada a lo que temer y que al final es todo lo contrario, si hay que salir a escena, lo mejor es disfrutar comunicando.

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