¿Has padecido cáncer?
Lo siento, podrás superarlo pero el miedo ya late en cada célula de tu cuerpo.
Cuando eres paciente oncológico hay un par de grandes cosas que te preocupan. Pero podemos generalizarla a una, cuándo voy a morirme.
El curso natural de la vida es simple. Es de las primeras cosas que aprendemos en el colegio, el ciclo de la vida. Naces, creces, te reproduces (en algunos casos) y mueres. Que pena que una ley tan simple sea tan difícil de aceptar. En general, para la población normal. Crecemos con tanto miedo y con tanto rechazo a la muerte, que cualquier cosa que pueda estar asociada a ella nos paraliza. Y así nos pasamos la vida, sin conciencia, sin mirar, sin hacernos cargos de que morirnos es un miedo irracional, que prácticamente toda la población tiene (salvo algunos pocos).
Creo que me estoy incluyendo después de mucho trabajo en este último grupo, en un grupo que le perdió el miedo a la muerte y cada vez más le y tengo más miedo a la vida. A la vida no vivida, a la vida con dolor.
Ser paciente oncológico te diferencia de una persona que no lo es, en que prácticamente desde que nos diagnostican, se instaura una pregunta estúpida pero matadora que nos mata por dentro y poco a poco nos destruye que es, ¿Cuánto tiempo me queda? O cuánto tiempo le queda a la persona que queremos si es un amigo o familiar. Y bueno, si ya eres tú y tu amiga como en mi caso, esa pregunta te da una hostia que te deja literalmente KAO y ya nada, te pones simplemente en modo espera. Sabiendo que igual una amiga común se muera antes porque puede sufrir un accidente, pero como no está enferma no lo pensaremos y nos cogerá por sorpresa.
Hoy después de horas de dolor desgarrador (porque cuando no puedes controlar las cosas se mueve mucho dolor con toda esa frustración, he llegado a un pensamiento simplista y fácil, como la ley de la vida.
He terminado diciéndome, tía ya. Vamos a partir de la base de que me voy a morir mañana. Así cada día de más que tenga será un regalo y no un día menos. Será un día más.
Ya está, aquí ahora. Basta ya de ese auto maltrato de preguntas sin respuestas. Basta de centrarnos en que yo o mi amiga vamos a morirnos, claro que sí. Pero también vas a morirte tú que estás leyendo esto. No tengo la respuesta a cual será la causa de mi muerte, de la tuya o de la de mi amiga, pero voy a jugar con la única certeza que tengo y es que vamos a morirnos.
Hoy la vida me ha sacudido, fuerte, he llorado de rabia y de frustración. Pero ha pasado algo en medio de esa agonía desgarradora. He cogido la cámara de mi móvil, la he utilizado de espejo, me he quitado las manchas de rímel y me he conectado a la siguiente sesión online que tenia.
Cuando trabajo pienso sólo en vida, en facilitarle la vida al que está al otro lado de la pantalla. Trabajo activamente para darle técnicas y herramientas para que su vida sea más amorosa con él o con ella misma.
Y cuando le he dicho a mi pareja que viniera a buscarme, algo me llegó, algo me bajó:
Vive hoy. Haz este fin de semana especial, quizás sí o no, sea el último.
Partiendo de la base de que acepto y asumo que hoy puede ser mi último día aquí y de que estoy preparada para irme, gracias vida por la lección de hoy. Gracias por un día más!



