Tengo un blog donde me gusta compartir información del mundo de la psicología y el crecimiento personal llamado Piensabien.es
Además también ofrezco terapia Cognitivoconductual y terapia de Compasión.
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La Terapia Cognitiva es un enfoque altamente efectivo dentro de la terapia cognitivo-conductual (TCC) que se basa en la premisa fundamental de que la forma en que pensamos influye directamente en nuestras emociones y comportamientos, y, en última instancia, en nuestra calidad de vida. En la Terapia Cognitiva, se trata de ayudarte a transformar tus patrones de pensamiento para que puedas experimentar una vida más plena y satisfactoria.
Este enfoque terapéutico se originó a partir de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC), desarrollada por el visionario psicólogo Albert Ellis en 1955. Ellis reconoció la importancia de abordar las creencias irracionales que a menudo nos llevan a sentirnos ansiosos, deprimidos, enojados o insatisfechos con nuestras vidas. La Terapia Cognitiva se ha convertido en una poderosa herramienta para liberarnos de estas cadenas mentales y emocionales que nos limitan.
La Terapia Compasiva es un enfoque terapéutico altamente efectivo que se basa en los principios fundamentales de la terapia centrada en la compasión (TCC). Desarrollada por el renombrado psicólogo Paul Gilbert en la década de 1980 en Inglaterra, la Terapia Compasiva se ha convertido en una herramienta invaluable para abordar una amplia gama de problemas de salud mental.
En la práctica de Terapia Compasiva, entendemos que muchas personas se enfrentan a desafíos emocionales y mentales que van más allá de la comprensión superficial. Muchos pacientes han experimentado la frustración de comprender conceptos terapéuticos, pero aun así, luchan por encontrar un sentido de bienestar genuino en sus vidas. Esto se debe a que la vergüenza, la autocrítica implacable y la falta de autoestima crónica pueden actuar como obstáculos significativos en el camino hacia una salud mental óptima.
Mi nombre es Gener Santandreu. Desde pequeño me ha interesado hacer algo para ayudar a los demás, así que comencé a colaborar en centros de esplais como monitor y luego director y acabé cursando la carrera de psicología. Seguramente tuvo que ver que mi madre era enfermera y ponía inyecciones en casa. También tuvo que ver que estudié en una escuela salesiana y quise ser uno de ellos para irme a África de misionero.
Cuando acabé la carrera no había mucho trabajo de psicólogo y ponerme por mi cuenta lo veía demasiado difícil. Así que trabajé un año en una consultoría de RRHH y como no me convenció, me puse a trabajar como educador social en centros de menores, en servicios sociales de atención primaria y en servicios de mediación familiar, mientras iba haciendo cursos relacionados con la terapia.
Hasta que junto a mi hermano Rafael quisimos abrir una consulta de psicología hará ya unos 20 años. Alquilamos un despacho en un centro de terapias alternativas en Guinardó y comenzamos utilizando la terapia de Georgio Nardone. Convencí a Rafa de que fuera a Arezzo a hacer un stage con Georgio y vino con un montón de ilusión y un montón de dossieres para empaparnos de su terapia. Empezamos con la terapia de Nardone y hemos ido evolucionando hasta llegar a Albert Ellis.
Mi formación cuenta con terapia familiar en el hospital de Sant Pablo, TREC en el Institut Ret, CFT con Gonzalo Brito, y sigo aprendiendo cosas nuevas todos los días porque la psicologia es inmensa y está repleta de cabezas pensantes con multitud de ideas geniales.
Actualmente no hay resultados que mostrar.
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La compasión es necesaria porque el sufrimiento forma parte inevitable de la vida. Nuestro cerebro está diseñado para detectar amenazas y anticipar problemas, lo que nos ayuda a sobrevivir, pero también nos vuelve muy autocríticos y fácilmente activados ante el malestar. No elimina el dolor, pero reduce el sufrimiento añadido, activa estados de calma y seguridad y nos permite responder al malestar con mayor equilibrio. No es debilidad ni resignación, sino una forma inteligente y humana de cuidarnos cuando la vida duele.
La autoestima depende del éxito y la comparación con los demás, por lo que es inestable. La autocompasión, en cambio, consiste en tratarnos con amabilidad incluso cuando fallamos, ofreciendo un bienestar más constante y saludable.

La compasión no es rendirse, ni justificarse, ni evitar los problemas. Es una forma más sana y eficaz de relacionarnos con nosotros mismos: reconociendo el dolor, tratándonos con respeto y haciendo lo posible por ayudarnos.
La autocompasión consiste en tratarnos con la misma amabilidad, comprensión y apoyo que ofrecemos a los demás cuando sufrimos o cometemos errores. Nos ayuda a reducir la autocrítica, reconocer que el error es parte de la experiencia humana y afrontar las dificultades con más equilibrio y capacidad de aprendizaje, sin dejar de responsabilizarnos.
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