Soy Fátima y tengo el privilegio de ser psicóloga. Vivo este trabajo como una vocación de acompañamiento, ayudando a las personas a redescubrirse. A que cada uno sea cada vez más auténtico.
En cada sesión, me descalzo ante la realidad de cada persona y escucho el ritmo de cada uno.
Como psicóloga, trabajo la dimensión psicológica de la persona, teniendo siempre en cuenta la integridad de sus cuatro dimensiones: biológica, psicológica, espiritual y relacional.
Mi formación en psicoterapia integradora, terapias de tercera generación y terapia familiar y de pareja se ha visto enriquecida por mi experiencia ejerciendo la docencia universitaria y por un recorrido internacional que ha ampliado mi comprensión del ser humano.
A lo largo de mi trayectoria he acompañado a adultos, parejas, adolescentes y niños en procesos de depresión, ansiedad, duelo, conflictos relacionales y búsqueda de crecimiento personal. También he colaborado en orfanatos, prisiones y hospitales en distintos países, experiencias que me han permitido desarrollar una mirada más profunda y compasiva sobre el sufrimiento humano.
En el proceso terapéutico, suelo comenzar por estabilizar los síntomas más urgentes, si los hay, para después centrarnos en la estructura profunda de la persona. A veces ambos procesos se entrelazan.
El objetivo de la terapia es favorecer la libertad interior, acompañando al propio ritmo de la persona y desde el respeto a su historia. Le ayudo a poner palabras a lo que le ocurre y a descubrir quién es realmente.
