A nivel personal, me considero una persona honesta, cercana y empática, cualidades que influyen tanto en mi forma de ser como en mi manera de acompañar a otras personas. Para mí es fundamental ofrecer un espacio seguro, basado en la confianza y el respeto, donde cada persona pueda sentirse escuchada y comprendida sin juicios.
Tuve claro que quería dedicarme a la psicología desde mi adolescencia. Darme cuenta de que era mi vocación fue un momento clave, ya que me permitió descubrir qué quería hacer y cuál era mi camino. Se trataba de un ámbito que despertaba profundamente mi interés, se me daba bien de forma natural y podía pasar horas estudiando, reflexionando o aprendiendo casi sin darme cuenta, lo que reforzó aún más mi decisión.
Además, he tenido la suerte de aprender mucho sobre psicología a través de las personas de mi entorno y sus dificultades vitales. Desde siempre, comprender el comportamiento humano, las emociones y los procesos internos ha captado mi atención, lo que me ha permitido desarrollar una mirada sensible y respetuosa hacia el sufrimiento emocional.
A nivel profesional, la oportunidad de trabajar durante varios años en una clínica especializada en TOC, junto a un equipo de psicólogos expertos, me ha proporcionado una sólida formación y una valiosa experiencia clínica. En este contexto me formé y trabajé principalmente con terapia psicodinámica, orientada a explorar y comprender las creencias irracionales, los miedos inconscientes y los conflictos internos que pueden estar en la base de la patología y que dan sentido y fundamento a los síntomas. Este enfoque me permitió profundizar en la comprensión del malestar psicológico y en la importancia de abordar no solo los síntomas, sino también su origen.