Algo tan sencillo como el color puede ayudar bastante a cambiar el ánimo de una persona.
No hace falta algo complicado ni esperar meses para notar un cambio.
Mónica, alumna del curso de Terapia de Colores y Números, lo pudo comprobar.
Un amigo suyo estaba pasando por un momento difícil. Estaba desanimado, triste, algo depresivo, de bajón emocional.
No parece nada grave, pero sí lo suficiente como para robarte la alegría.
Mónica decidió probar con lo siguiente:
Le dibujó un corazón en color rosa en la zona refleja del corazón en la mano izquierda, y dentro puso su inicial. Sin más.
Y aquí viene lo bueno.
Al poco de llevarlo, se sintió mejor, en calma.
A los pocos días, el cambio era evidente: estaba más animado, alegre, contento, sin pensamientos negativos.
Al cabo de unas semanas ya no sentía nada de las causas principales.
Este tipo de experiencias nos recuerdan algo importante: cuando se aplica el color adecuado en el lugar correcto, el cuerpo y la mente responden.
No es magia. Es el lenguaje de los colores, un lenguaje que cualquiera puede aprender.
Si te llama la atención y quieres entender cómo aplicar estos colores con sentido, puedes empezar por mi libro, Bienestar y Salud a través de las Manos: Terapia de Colores y Números.
Y si quieres ir un paso o cien pasos más allá, en el curso de Terapia de Colores y Números te muestro cómo usar esta creativa terapia con seguridad y claridad.
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También escríbeme a este email y me cuentas si utilizas este corazón rosa y cómo te ha ido.
A veces, lo que parece tan pequeño y sencillo puede significar un gran cambio.
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