No son pocas las ocasiones en las que una persona se plantea la necesidad de afrontar cambios en su vida. Si bien suele ser más frecuente en personas inquietas e inconformistas, todos los seres humanos afrontan cambios profundos en las diferentes etapas de su vida. Y esa es una de las mejores y más asombrosas cualidades del ser humano, la adaptación al cambio. Entendida ésta como una variable de la personalidad, se trata de un concepto estrechamente ligado al equilibrio psicológico.
Cuando aparecen cambios repentinos, nuevas situaciones a las que adaptarse o turbulencias vitales es común oír el dicho tradicional sobre cómo afrontar estos momentos, rescatando aquello de «tomarse las cosas con filosofía». Cuando se hace referencia a este tipo de uso de la filosofía nos estamos refiriendo, probablemente sin ser consciente de ello, a las ideas estoicas, y como consecuencia, a las de Epicteto. Algunas de las principales orientaciones psicológicas tienen sus bases filosóficas en las ideas de este autor clásico. En el siguiente párrafo podemos leer alguna de ellas:
«Define claramente la persona que quieres ser. Si deseas convertirte en una persona extraordinaria, si quieres ser sabio, tienes que identificar explicita mente el tipo de persona que quieres ser. Si llevas un diario escribe lo que estas intentando ser, de modo que puedas utilizar esa auto-definición como referencia. Describe con precisión la conducta que quieres adoptar, de forma que puedas observarla tanto cunado estés a solas como con más gente»
El estoicismo es una escuela filosófica que lucha por alcanzar la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales. El estoicismo como doctrina filosófica trataba de buscar el dominio de las pasiones que alteran la vida haciendo uso de la virtud y la razón. El objetivo de esta doctrina clásica era alcanzar la felicidad y la sabiduría, renunciando a los elementos materiales. De aquí nace esa idea que tenemos sobre la «resistencia estoica», de fortaleza, equilibrio y mesura, relacionada con la solidez del carácter. El estoicismo nos enseña a distinguir lo que está bajo nuestro control y lo que no. Y este es uno de los pilares tanto de la escuela filosófica, como del bienestar. Entender qué áreas de nuestra vida son responsabilidad nuestra y por tanto podemos actuar sobre ellas para lograr los cambios que necesitamos y qué otras áreas escapan a nuestro control, aprendiendo a aceptar esas situaciones que nos transcienden como individuos.
Centrándonos en la figura de Epicteto, podemos ver que es un personaje histórico interesantísimo. Un sujeto que pasó de ser esclavo en el Imperio Romano durante más de 40 años, a ser profesor y filósofo. Un ejemplo de que no hay mejor manera de predicar que usarse como modelo. Fue capaz de encontrar la felicidad con muy poco. Epicteto nos demuestra, más de dos milenios después que la ausencia de una educación formal no puede ser un límite en nuestra vida. Que la mejor forma posible de vivir es centrándose en el presente, ya que estar preocupados por un pasado que se fue y un futuro que vendrá, no tiene ninguna utilidad en la búsqueda de la felicidad y el bienestar al que le estamos dedicando estas líneas.
QUE DEPENDE DE TI
Ya te adelanto que la gran mayoría de cosas de tu vida están bajo tu control. Cómo piensas, cómo reaccionas ante las cosas que te pasan en la vida, las decisiones que tomas acerca de hacia donde orientar tu vida. Eliges ser agradable con los demás o no serlo, eliges afrontar o no hacerlo. La gran parte de las decisiones que orientan nuestro destino están sujetas a nuestras decisiones. Bien es cierto que lo más frecuente es que esas decisiones sean tomadas de forma automática. Sin embargo, dada su importancia, merece la pena detenerse a pensar y valorar si lo que estamos decidiendo va en sintonía con nuestro proyecto de vida.
QUE NO DEPENDE DE TI
Las condiciones económicas que te rodean, el clima, el humor y los problemas de tu jefe, los precios de las cosas que necesitas, los salarios que recibes por tu trabajo. Cuando Epicteto era esclavo podía elegir entre resignarse y cumplir, o podía estudiar y leer, podía elegir ser feliz o ser un desgraciado, podía elegir entre abrir una escuela o dedicarse a malvivir. ¿Qué piensas que eligió Epicteto? Si él pudo, ¿Por qué tú no?
No dejes que tu vida dependa nunca de la admiración de los demás. No tiene ningún valor.
– Epicteto
ATARAXIA: la tranquilidad del espirítu
Está muy relacionada con lo que acabamos de hablar. La clave para lograr esa calma está en la aceptación con la mayor serenidad posible, aquello que no podemos cambiar ni controlar. Ante los obstáculos diarios, podemos distinguir esos dos tipos, sobre los que podemos actuar y sobre los que no. Por ello la ataraxia se logra como venimos repitiendo, poniendo los medios para actuar sobre los que podemos actuar (la gran mayoría) y aceptando con mesura y prudencia aquellos sobre los que no. La vida es como un banquete:
Si un plato pasa cerca de ti, pero aún no te ha sido ofrecido, no muestres tu deseo y espera a que llegue. Cuando llegue a ti, extiende la mano y sírvete moderadamente. Si lo consigues, serás digno de sentarte en la mesa de los dioses. Actúa de igual manera con tus amigos, riquezas y familiares.
– Epicteto





