La psicología que vemos en las redes sociales: instagram, tiktok… NO es SALUD MENTAL. De hecho está muy lejos de serlo. Incluyo aquí el contenido que yo mismo creo y comparto.
Como profesionales pecamos de un exceso de tecnicismos que repetimos como loros intentando generar sensación de confianza en un público que no nos conoce. Simplificamos conceptos muy complejos, damos tips o consejos superficiales a situaciones que tienen muchas caras que desconocemos. Quizá por echar una mano a aquellas personas que no quieren/ no pueden iniciar un proceso terapéutico o un acompañamiento psicológico, o quizá por puro ego profesional. Puede que haya una mezcla de ambas.
Hemos llenado las redes sociales de conceptos como límites, tóxico y responsabilidad afectiva… sin darle la dimensión real que esto tiene. Y estoy viendo un efecto perverso de esta actuación, si me permitís, poco responsable por nuestra parte, los divulgadores. Veo como esos conceptos se emplean como armas arrojadizas ante situaciones normales de la vida, como cualquier conflicto interpersonal natural y propio de nuestra condición humana.
Cuando una persona viene y nos cuenta, en calidad de amigo o persona cercana, que se encuentra mal y nuestra respuesta es que no tenemos capacidad emocional para ayudarle, no es asertividad. Es una suerte de individualismo cultural que ha encontrado en estos tecnicismos el soporte teórico perfecto. Podemos no echar una mano porque nos estamos auto cuidando. Este individualismo capitalista que nos enseña que las interacciones humanas deben ser similares a las transacciones económicas. Ya no tenemos amistades, tenemos vínculos que deben aportarnos valor. Y si no lo hacen, los despedimos con un frío mensaje de texto en alguna red social. Y lo hacemos con la convicción de que es el camino hacia la salud mental. Aislarnos de todo aquello que nos incomoda no es salud mental, ni autocuidado, ni ningún tipo de proceso terapéutico. Es construir una especie de jaula mental acolchada, donde solo importa lo que yo siento y lo que yo quiero y por supuesto, donde siempre tengo razón.
Si lo conseguimos, podemos darnos la enhorabuena, ya somos «personas de valor». Sin vínculos reales, sin red de apoyo, sin capacidad de amar. Todo ello sustituido por nuestra comodidad mental.
Relacionarnos con otras personas implica aprender y ejercitar la paciencia, la comprensión, la tolerancia y también el manejo de la frustración. Eso de marcar límites, está muy bien cuando hay agresiones, pero no lo está cuando lo que enmascara es una evitación de la incomodidad. Y es que justo es eso, la salud mental se deteriora más cuando evitamos circunstancias normales.
La filosofía neoliberal del individualismo que hablamos, genera personas rotas, desvinculadas, aisladas… que se cuentan a sí mismas que lo hacen por autocuidado, por salud mental.
Esto es una reflexión tanto para las personas que consumen contenido psicológico en redes como para aquellos que lo creamos. Y tú , ¿qué piensas?





