Una conducta difícil de entender
Las adicciones y los trastornos por uso y abuso de sustancias son un fenómeno muy complejo, multifactorial tanto en su origen como en su mantenimiento que causan sorpresa y estupor a menudo a aquellas personas que desde fuera, observan perplejas cómo hay seres humanos capaces de tomar decisiones que escapan a su lógica. Decisiones que pueden llegar a la autodestrucción en los casos más severos.
En esta entrada pretendo arrojar un poco de luz sobre una serie de conductas muy complejas, reflexionando sobre los resultados de diversos estudios que tratan de destacar la presencia de psicopatologías comórbidas a las adicciones, es decir que ocurren a la vez pero que, como veremos más adelante pueden explicar una parte del origen y el mantenimiento de las mismas.
Estos estudios a los que hago referencia citan en concreto dos tipos de trastornos que multiplican su prevalencia entre personas con adicciones respecto a la población normativa de referencia. Es decir, que entre las personas que presentan estas conductas adictivas hay muchos más casos de estas psicopatologías que entre la población general. Estos dos trastornos en concreto son el trastorno límite de la personalidad (TLP) y el trastorno antisocial de la personalidad (TAP)
Entendiendo el TLP y el TAP
Para entender brevemente estos dos trastornos voy a dar una rápidas pinceladas. El TLP presenta una afectación global de la personalidad, es decir de la estructura básica que la personas tenemos para relacionarnos con nosotros mismos y con nuestro entorno. La persona encuentra dificultades al tener una forma de percibir la vida diferente al resto. En este trastorno predomina una alteración de la emocionalidad, destacando la intensidad patológica con la que la persona lo vivencia. La alegría es abrumadora y la tristeza aterradora. Por su parte la personalidad antisocial destaca por un patrón de comportamiento en el que no existe la capacidad para diferenciar los conceptos éticos del bien y el mal, por lo que tienden a ignorar los derechos y sentimientos de los demás. Las personas con trastorno de personalidad antisocial tienden a hostigar, manipular o tratar a los demás con crueldad o indiferencia. No muestran culpa ni remordimiento por su conducta.
Trastornos de personalidad, impulsividad y dependencia de sustancias.
La prevalencia, el número de casos por habitantes se multiplica por 10 en el caso del TLP y las adiciones. Esto quiere decir que si existe una persona por cada 100 que presenta un cuadro de TLP, en la población de personas con dependencia a sustancias hay 10 por cada 100. En el caso del TAP el porcentaje pasa de 2,2 en población general a 22,9 en toxicómanos en tratamiento. Estos datos ofrecen una fotografía más precisa de lo que se en el ámbito clínico se conoce como patología dual. Pero no hay que caer en el error de generalizar y considerar que todas las personas con adicciones presentan psicopatologías comórbidas. Sin embargo los datos señalan que un porcentaje muy relevante de esta población si que lo presenta.
Cuando existe un trastorno de personalidad hay muchas áreas que se ven afectadas. Cada cuadro clínico presenta sus propias características, sin embargo hay trastornos que comparten sintomatología como la impulsividad. Es el caso de los dos trastornos citados, el de la piromanía o el trastorno explosivo intermitente. Esta sintomatología (en el TAP- impulsividad e irresponsabilidad, irritabilidad y agresividad ) puede explicar en parte el origen y mantenimiento de la conducta adictiva y nos puede ayudar a entender la magnitud del problema, ya que estamos tratando únicamente una de las variables intervinientes y vemos la complejidad incluso en su origen.
Esta breve entrada solo trata de mostrar una de las múltiples caras que tienen las adicciones. Estamos hablando de conductas muy complejas, con fuertes cargas ambientales y culturales por un lado; y biológicas, por el efecto de las sustancias en los circuitos de la recompensa, por el otro.
Bibliografía
Impulsive personalities and substance use disorders: something more than a dual diagnosis (2002) F. Bolinches, P. de Vicente, M. Castellano Gomez, B. Pérez-Galvez, G. Haro, J. Martinez-Raga, G. Cervera. Elsevier. Vol 4. Núm 4. páginas 216-222


