Muchas personas se hacen esta pregunta y la van aplazando: «no es para tanto», «ya se me pasará», «otros están peor». Pedir ayuda no es señal de debilidad, y tampoco hace falta tocar fondo para empezar terapia. A veces basta con notar que algo ya no fluye como antes.
Si no tienes claro si es tu caso, estas situaciones pueden servirte de guía.
Puede ser un buen momento para pedir ayuda si…
Estás viviendo un cambio importante
- Te cuesta adaptarte a una nueva etapa de la vida.
- La jubilación ha supuesto un cambio difícil para ti.
- Te cuesta aceptar los cambios asociados al envejecimiento.
Tu estado de ánimo te pesa
- Sientes tristeza, ansiedad o preocupación de forma persistente.
- Te sientes solo/a o has perdido el interés por actividades que antes disfrutabas.
- Estás atravesando un duelo y sientes que no avanzas.
Cuidas de alguien o la familia está en tensión
- Cuidar de un familiar te está generando agotamiento y malestar.
- Hay conflictos familiares relacionados con el cuidado de una persona mayor.
- Una enfermedad neurodegenerativa está afectando a la dinámica familiar.
O simplemente…
- Sientes que necesitas apoyo, aunque no sepas exactamente qué te ocurre.
No necesitas tenerlo todo claro
Uno de los mayores mitos sobre la terapia es que hay que llegar con un problema bien definido. No es así. Ponerle nombre a lo que sentimos es, precisamente, parte del trabajo que se hace en consulta. Un psicólogo te ayuda a entender qué te está pasando, a poner orden y a encontrar herramientas que se adapten a tu situación.
Cuándo no esperar más
Conviene consultar sin demora si lo que sientes dura semanas, afecta a tu sueño, tu apetito o tu día a día, o si notas que te cuesta cumplir con tus responsabilidades o disfrutar de la vida. Cuanto antes se pide apoyo, más sencillo suele ser recuperar el bienestar.
Dar el primer paso es más fácil de lo que parece
Las sesiones individuales pueden ser presenciales u online, para que elijas la opción que mejor encaje contigo. La primera sesión es un espacio para conocerte, escuchar tu situación y valorar juntos cómo podemos ayudarte, sin compromiso ni presión.
Si te has reconocido en alguna de estas situaciones, escríbeme y hablamos.

