“Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación” Mateo 5:4

Yo añado, ”bienaventurados los inconformes, porque saben que siempre hay algo mejor”.

Los inconformes son valientes, tenaces, luchadores innatos…

Aspirar no está mal y soñar, por supuesto, tampoco. La zona de confort es cada vez más estrecha, oscura, aburrida e incómoda. Me considero una guerrera en todo el sentido de la palabra, mi vida ha sido una continua sucesión de esfuerzos, que ya no tengo tan claro si traerán consigo una recompensa, pero igual, siempre he luchado por lo que quiero y sigo haciéndolo. Tanto, que a veces siento como si estuviera en una bicicleta estática, pedaleando y pedaleando sin avanzar.

Esta sensación ha hecho que a lo largo de mi vida me haya puesto metas, grandes y pequeñas, tal vez para ver el avance en algún momento. El resultado es que hoy el constante reto es apasionante para mí. Un día quise aprender inglés, lo aprendí y luego quise estudiar en la universidad y obtener el título. Cuando lo obtuve, pensé que el reto no estaría completo si no encontraba un trabajo. Cuando lo conseguí, entendí que quería seguir estudiando. Una vez tuve el título en mis manos, se me metió en la cabeza que necesitaba viajar al otro lado del océano. Fue asi como llegué a Barcelona, donde obtuve un par de cartones más y aún así sentía que me faltaban metas por superar.

Tras dos años de intensas aventuras de desarrollo personal y profesional, volví a Colombia y establecerme se convirtió en mi nuevo desafío. Me deshice de pendientes que tenia de años atrás (porque no dejo nada sin terminar) y me puse en la tarea de conseguir un trabajo. Mi pareja y yo nos ocupamos de equipar y poner a punto nuestro piso para entrar a vivir, de manera que cuando el trabajo llegó a mí, nos mudaríamos juntos y así construiríamos un hogar feliz.

Una vez todo aquello sucedió, vinieron nuevos retos que estamos aún trabajando (ahora en conjunto) para que se hagan realidad. Si bien estos procesos han estado acompañados por una sensación de vacío, son los que a mí, como ser humano, me han dado la fortaleza para seguir caminando y hoy, a mis 31 años, son los que me llenan de motivos para vivir. Así que cuando sientas que el césped es más verde al otro lado de la cerca, pues llénate de coraje y ve al otro lado… Cuando ese lado ya no te guste, busca otro, y así… de eso se trata la libertad.



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