Yamila Fakhouri

… nació en Madrid, de madre española y padre palestino. Es Doctora Europea en Derecho Penal y habla inglés francés, alemán, español, italiano y algo de árabe. Actualmente vive en Bogotá (Colombia) y le da voz a Linda Guacharaca, una perra callejera que recogió al borde de la muerte, famélica y fracturada en siete pedazos. Sus blogs, sus libros y su entusiasmo son una fuente de inspiración para muchas personas. Está de paso por Barcelona y comparte con nosotros su recorrido personal para…

¡animarnos a dedicarnos a lo que de verdad nos hace felices!

DB: Yamila ¿Qué nos puedes contar de tu historia personal?

YF: Tuve una infancia clásica, estudié en colegios públicos y decidí estudiar derecho, nadie sabe por qué, ni siquiera yo. Me encontré haciendo una carrera que me parecía interesante pero que tampoco me entusiasmaba. Cuando acabé, seguí con el Derecho porque no se me ocurría qué otra cosa hacer: hice la maestría y luego el doctorado. Busqué mi camino allí durante años aunque eso no me hacía feliz. Para mí la universidad era una huida del mundo del trabajo. Me daba terror estar pegada a una oficina y tener sólo un mes de vacaciones al año. Para hacer esto, podía haber estudiado derecho o lo que fuera porque al final el interés era más bien ser profesora. Esa huida de mi vida se acabó traduciendo en huida de las ciudades en las que estaba.

DB: Después de estar casi 9 años en Madrid, muchas temporadas en Alemania, 3 años en Barcelona, te llegó una invitación para irte a una universidad de Colombia.

YF: ¡Y me fui! Al principio en Bogotá estaba bien, hasta que ya me quedé a vivir allá y me dio una crisis súper fuerte. En el fondo no estaba contenta con mi trabajo. Y si no estoy contenta con mi trabajo, da igual donde viva. He tardado en darme cuenta de esto bastante tiempo. Estuve a punto de dejar el trabajo pero no tenía otra cosa, ni sabía que quería hacer.

DB: En ese momento pediste un semestre libre. ¿Qué hiciste durante este tiempo?

YF: Me fui a la aventura con mi bicicleta por Asia porque me di cuenta de que en lugar de estar sentada esperando a que me llegara la inspiración, que no había llegado en 14 años, pues tenía que salir a buscarla. Empecé a escribir un blog y me sentí muy bien con eso. Cuando llegué a Bogotá de nuevo, volví a dar clases y ya lo hacía con otro talante. He desarrollado unos métodos de dar clase bastante innovadores, aprovechando la tribuna que me da la universidad para generar esa sensación de empoderamiento en mis estudiantes.

DB: Llegados a este punto, nos estamos dejando de lado una parte esencial de tu vida. Apenas llegaste a Colombia, recogiste a Linda, una perra de la calle. ¿Qué pasó allí?

YF: Fue la primera vez en mi vida que seguí mi instinto al máximo. Los veterinarios me dijeron que la tenía que sacrificar, que no iba a caminar nunca. No les hice caso y simplemente me fijé en ella y confié en la energía de vivir que tenía. A día de hoy, la perra no sólo camina, corre y salta sino que viaja por todo el mundo.

DB: Linda también escribe, ¿verdad?

YF, se ríe: Como estaba en tan mal estado, una forma de reírme de mi situación fue ponerle voz y escribir un blog. Al cabo de un tiempo, me contactaron un par de medios de comunicación diciendo que querían entrevistarme. A mí no… ¡a la perra! Viendo que esto estaba llamando mucho la atención, me puse patas a la obra y en un mes, escribí el libro de Linda.

DB: Una doctora en derecho penal escribiendo en voz de una perra, suena muy atípico ¿Cómo llevas eso?

YF: Hubo mucho tiempo en que tenía dos vidas. Empecé a escribir los blogs y mi nombre no aparecía en ninguna parte, como si no fuera yo. Yo seguía siendo la Doctora Fakhouri y en los blogs, estaba esa parte de mí lúdica, divertida, creativa… pero que yo no identificaba todavía conmigo. A medida que he ido avanzando, he ido superando todas las resistencias, también las de mis padres. Esto ha llegado hasta el punto de que le he regalado a mi director de tesis un ejemplar del libro.

DB: La historia de Linda es muy inspiradora, ¿qué te ha aportado?

YF: El creer que yo realmente puedo salirme de la vida que he tenido hasta ahora y formar otra nueva. Viendo el ejemplo de Linda, creo que todo es posible. Además yo no me daba cuenta pero la historia de Linda genera un optimismo grande y anima a los demás a emprender la acción hacia lo que quieren. He oído gente decir “si Linda puede, yo puedo” ¡Es un símbolo!

DB: Son creencias muy potentes, ¿hay otras creencias que te hayan frenado?

YF: Tenía la creencia de que yo no podía generar ingresos fuera de la universidad, que tenía que hacer lo que había hecho siempre. Luego la creencia de que el dinero es algo que hace la gente mala, ruin y mezquina, que yo no necesito mucho dinero para vivir. Ahora me estoy dando cuenta que sola no puedo hacer todo y necesito tener plata para contratar a gente que me ayude.

DB: ¿Qué le dirías a la mujer que esté leyendo este artículo?

YF: Le diría que a veces nos complicamos la vida de manera innecesaria y nos ahogamos en cosas que no son nuestras. Que intentamos vivir una vida que no es la nuestra. Eso se siente en todo lo que somos, en todo lo que hacemos. Yo estuve mucho tiempo en eso y ahora estoy empezando a vivir mucho más acorde con la que soy yo, con lo que me interesa, con lo que me divierte ¡Ojalá me hubiera dado cuenta antes de todo esto! Muchas veces nos ponemos todas las capas para seguir por lo que dice todo el mundo, es mucho más cómodo hasta cierto punto, pero en el fondo sufrimos un montón.

DB: ¿Qué le recomendarías para llegar a eso?

YF: Le recomendaría frenar y dejar espacio a otras cosas, otras influencias, otras personas, otras conversaciones… Salirse de su actividad habitual, pero no para quedarse sentada en casa en el sofá mirando al techo sino para sondear otras posibilidades. Se genera algo allí.

DB: ¿Qué le dirías al hombre que esté leyendo esto?

YF: Exactamente lo mismo, tal cual. Creo que en este sentido somos todos iguales.

DB: Esta entrevista se enmarca dentro de la serie Mujer, Poder y Creencias: ¿qué te evoca este título?

YF: El poder es algo que en nuestra sociedad está relacionado con imposición y en realidad creo que tiene que ver con tener posibilidades. Uno oye “mujer y poder” y piensa en Margaret Thatcher, en algo duro, rígido, la dama de hierro… Si cambiáramos esa acepción claramente masculinizada del poder como mando, las mujeres nos sentiríamos mejor siendo poderosas. Fíjate que hablamos de empoderadas, eso es una trampa del lenguaje. Uno no dice que un hombre está empoderado, los hombres son poderosos y las mujeres se empoderan porque no tienen poder, entonces lo agarran así un poquito…

DB: ¿Cómo sería el poder según Yamila Fakhouri?

YF: El poder tiene que ver con la capacidad de hacer lo que quieres, como quieres en el momento que quieres y tener la confianza en ti misma para saber que lo puedes hacer. Creo que eso es la quintaesencia del poder. Decir “quiero hacer esto, pues lo hago”, sin los “¿Qué van a pensar?”, “no voy a poder”, “y si me pasa algo”…

DB: Recientemente te invitaron a hablar de Derecho penal en el Congreso de la Repúbica de Colombia para tratar el tema de las corridas de toros, ¿qué nos puedes decir de esta experiencia?

YF: Fue emocionante poder aplicar las cosas de Derecho que sé para una cosa práctica que me importa, como son los animales. A la vez sentí que es una arena un poco complicada: están los taurinos y los antitaurinos, y nadie escucha en realidad. Hay que buscar argumentos jurídicos, sociológicos, valorativos o filosóficos y hay que entender que para algunos, es cultura y que a ellos les duele perderlo.

DB: ¿Qué crítica constructiva haría a los dos bandos?

YF: Por un lado, el bando llamado antitaurino – incluso ese nombre es erróneo, antitaurino es estar en contra de los toros, no de las corridas – les diría que demostraran más empatía hacia el otro bando; uno no puede motivar un cambio en la sociedad dándole un puño en la cara al de enfrente. Y a los taurinos les diría lo mismo: empatía hacia los otros y que se pongan en el lugar de los demás.

DB: Estás disfrutando mucho de todo lo que estás haciendo ahora mismo y el entusiasmo que transmites es contagioso. ¿Qué mensaje nos darías para acabar esta entrevista?

YF: Que confiemos. Me pasé años pensando que nunca encontraría mi camino, que iba a estar siempre triste, siempre buscando, que nunca iba a ser feliz. Y ahora me siento más realizada que nunca. Todo cambia y uno puede lograr lo que se proponga si trabaja y si crea las condiciones.

A día de hoy Linda y Yamila han publicado 2 libros La Vida es Linda y Linda, la Perra Viajera. Puedes adquirirlos a través de su web. También puedes seguirlas en las redes sociales a través de facebook, instagram y twitter.



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