¿Te puedes imaginar un hilo que conecta nuestro cerebro con casi todos los órganos del cuerpo?
Ese hilo sería el nervio Vago, el nervio más largo y poderoso del sistema nervioso parasimpático, y uno de los grandes guardianes de nuestra salud integral.
Regula la digestión, el ritmo cardíaco, la respiración y hasta nuestro estado emocional.
¿Por qué se le llama vago a este nervio tan trabajador?
Porque vaga por el cuerpo.
Recorre desde el cerebro hasta los intestinos, enviando mensajes arriba y abajo constantemente.
Su nombre oficial es nervio Neumogástrico, y es el eje central de la regulación neurovisceral.
Cuando el nervio Vago está activo, el cuerpo entra en un estado de “descanso y reparación”: baja el ritmo cardíaco, mejora la digestión, se equilibra la presión arterial, se apagan las alarmas del estrés.
Cuando este nervio funciona bien, tú funcionas bien: respiras mejor, digieres mejor, duermes mejor y piensas mejor.
Pero cuando su tono es bajo debido al estrés, ansiedad, hábitos poco saludables, etc.; el organismo se encuentra en modo “supervivencia”, lo que genera inflamación, fatiga, insomnio o desequilibrios emocionales.
Antonio Valenzuela, experto en el nervio Vago, nos dice en esta interesante entrevista que, «La salud no empieza con la alimentación, ¡comienza en este nervio!»
El Dr. Borja Bandera cuenta en “7 formas de Activar tu Nervio Vago que me cambiaron la vida” que una de estas formas es activar la rama auricular del nervio, presentando un dispositivo que no es nada barato.
Pero, hay otra forma de activar esta rama que resulta mucho más barata y placentera, y que es el Masaje Aurículofacial con Velas Hopi.
Aquí algunas sencillas prácticas con las que podemos activar este nervio tan poco vago:
- Respirar lento y profundo, con exhalaciones largas.
- Cantar, tararear, aunque sea en la ducha. La vibración hace magia.
- Inmersiones en agua fría, como una ducha rápida, lavarse la cara.
- Reir, abrazar, socializar. Los gestos de afecto y alegría son un gran calmante para el sistema nervioso
- Masticar bien y comer tranquilo.
- Meditar, orar, contemplar, lo que vaya contigo. Lo importante es bajar marchas.
- Regalarte sesiones de relax, como masajes, Reflexología, yoga, etc.
Activar el nervio Vago no es solo una técnica de bienestar, es una forma de reconectar con la serenidad natural del cuerpo. Cuando lo cuidamos, nuestro organismo responde con equilibrio, claridad mental y una profunda sensación de paz.
En estos tiempos tan acelerados como los que vivimos, aprender a calmar el sistema nervioso es un acto de amor a uno mismo.
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