Algunos de los complejos más comunes son:
- Complejo de inferioridad. Se trata de un complejo mucho más amplio que una característica concreta de la persona. Tiene un carácter más global, donde la persona se minusvalora de forma constante en la mayoría de facetas de su vida.
- Complejo de superioridad. Otro tipo de complejo que tiene la particularidad de que la persona se muestra extraordinariamente seguro de sus cualidades, haciendo justo lo contrario que en el anterior complejo, sobrevalorando de forma constante sus habilidades o cualidades en la mayoría de facetas de su vida.
- Complejo de Peter Pan. Esa persona adulta que tiene un comportamiento infantil, poco maduro, que no está en sintonía con su edad física y con lo que se puede esperar por su evolución vital.
- Complejo de Cenicienta. Nace de la necesidad de cumplir las expectativas ajenas, que lleva a la persona a ser servil, a poner las necesidades de los demás por delante de las propias. Toma su nombre, como el anterior del cuento en el que se relata la historia de una niña excesivamente pasiva que hace lo que sea por un poco de atención y cariño.
- Complejo físicos. De carácter menos global, más concreto respecto a una característica física de la persona. Personas que están a disgusto con un rasgo físico.
DE DONDE VIENEN LOS COMPLEJOS
Nacen de la comparación. Lo seres humanos funcionamos a través de la comparación. Somos seres sociales y vivimos en comunidad. La comparación cumple una función, por eso está ahí. Nos ayuda entre otras cosas a poner en perspectiva cómo nos van las cosas, en base a cómo les van a las personas que tenemos a nuestro alrededor. Sabemos si laboralmente estamos bien considerados, tanto a nivel salarial como de condiciones, si los colegas profesionales tienen unas circunstancias parecidas. Si percibimos mucha desigualdad, la comparación puede funcionar como elemento motivador para iniciar cambios. Si no existiese la comparación, tendríamos objetivos infinitos, no seríamos capaces de concretar.
El complejo viene cuando de esa comparación, sales valorado como inferior y a esa característica, le des una gran importancia. Cualquier lector que esté compartiendo estas líneas sabe y es consciente de que es más lento que Usain Bolt haciendo los 100 metros lisos. Nos sabemos inferiores y aún así no nace en nosotros el complejo de ser lentos, porque es una característica que no valoramos.
La valoración excesiva de esa característica es la fuente del sufrimiento. Y ahí actúa la psicología cognitiva, trabajando en estructuras mentales menos irracionales. La irracionalidad está en la importancia excesiva que le otorgamos. Y lo más grave es que al focalizar toda la atención en ese complejo, dejamos de valorar todo lo bueno y positivo que tenemos.
La relación más importante que jamás vas a tener es la relación contigo mismo/a.
SUPERANDO EL COMPLEJO
Si bien suena fácil, no lo es. Pero en el fondo la única forma de sentirnos bien con nosotros/as mismos/as es aceptar quien y como somos. Es aceptar que somos diferentes y que en esa diferencia está nuestro valor. Por último señalar que existen multitud de técnicas y terapias si ese complejo te está haciendo sufrir y está interfiriendo en otras áreas de tu vida. No esperes y consulta con un profesional.


