
Cuando el perfeccionismo del paciente toca al terapeuta
Hay momentos en los que el discurso del paciente resuena en el terapeuta con una intensidad particular. No se trata solo de empatía o transferencia, sino de una vibración que toca fibras profundas, a veces invisibles, en el profesional. Uno de esos momentos ocurre cuando el perfeccionismo del paciente se instala en la sala, no como un rasgo aislado, sino como una atmósfera que condiciona el vínculo terapéutico. ¿Qué sucede cuando el terapeuta se ve afectado por esa exigencia silenciosa? ¿Cómo se transforma la relación cuando el perfeccionismo no solo se analiza, sino que se infiltra?










