Hola,
mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach Emocional, especializada en resolución de conflictos y facilitadora de Comunicación No Violenta (CNV).
Hay algo que he ido comprendiendo profundamente con el tiempo y es que muchas veces no hacemos daño porque queramos hacerlo. Hacemos daño porque estamos desconectad@s. Desconectad@s de lo que sentimos, de lo que necesitamos y de lo que ocurre dentro de nosotr@s.
Y cuando vivimos desde esa desconexión, reaccionamos. Respondemos sin conciencia. Hablamos desde el impulso y actuamos desde heridas, miedos o acumulación emocional.
Y muchas veces no somos conscientes del impacto que eso tiene en las personas que tenemos delante.
No reaccionamos desde el presente.
La mayoría de las veces creemos que reaccionamos a lo que está ocurriendo. Pero si observamos profundamente, veremos algo distinto: muchas reacciones no vienen solo del presente.
Vienen de:
- experiencias pasadas
- heridas no resueltas
- miedo al rechazo
- necesidad de control
- sensación de no ser vist@s
- acumulación emocional sostenida
Y entonces, lo que ocurre fuera activa algo que ya estaba dentro.
El sistema nervioso y las reacciones automáticas.
Desde la neurociencia sabemos que cuando una persona se siente amenazada emocionalmente, el sistema nervioso entra en modo defensa. Y ahí aparecen respuestas automáticas:
- ataque
- huida
- bloqueo
- adaptación excesiva
En ese estado, no solemos responder desde la conciencia. Respondemos desde la supervivencia emocional. Por eso muchas veces decimos cosas que realmente no queríamos decir. O reaccionamos con una intensidad que ni siquiera comprendemos después.
Lo que ocurre cuando no estamos conectados con nosotr@s mism@s.
Cuando una persona no sabe:
- qué siente
- qué necesita
- qué le está pasando realmente
vive reaccionando sin darse cuenta. Y esas reacciones tienen impacto. A veces muy profundo, porque las emociones no reguladas se transmiten. La tensión se transmite. La agresividad se transmite. La desconexión se transmite. Aunque no queramos.
Aquí está una de las partes más importantes de todo esto. Muchas veces pensamos:
“Yo soy así.”
“Ya se le pasará.”
“No era para tanto.”
Pero nuestras formas de reaccionar dejan huella.
Especialmente en:
- parejas
- hij@s
- amistades cercanas
- personas emocionalmente sensibles
Una respuesta impulsiva puede generar miedo. Un silencio frío puede generar inseguridad.
Una crítica constante puede generar sensación de no ser suficiente. Y muchas veces el otro no recuerda exactamente las palabras. Pero sí recuerda cómo se sintió.
Las relaciones no se sostienen solo con amor. Se sostienen con seguridad emocional.
Y esa seguridad se construye en pequeñas interacciones cotidianas:
- cómo respondemos
- cómo miramos
- cómo escuchamos
- cómo sostenemos el conflicto
Cuando reaccionamos constantemente desde la desconexión, el vínculo empieza a tensarse.
Imagina que llegas a casa agotad@ y tu pareja te pregunta algo sencillo. Pero tú llevas días saturad@, desconectad@ de ti y acumulando tensión. Y respondes de forma cortante:
“Déjame en paz un momento.”
Quizá para ti fue algo pequeño. Pero la otra persona puede recibir:
- rechazo
- distancia
- agresividad
- sensación de no tener espacio
No porque fueras mal@, sino porque estabas desconectad@ de lo que realmente necesitabas.
Quizá:
- descanso
- silencio
- regulación
- apoyo
Pero como no había conciencia de eso, apareció la reacción.
El dolor que se transmite sin intención.
Aquí hay algo muy importante, y es que muchas personas que generan dolor, también están sufriendo. No porque eso justifique el daño, sino porque una persona desconectada de sí misma suele estar profundamente desconectada de sus propias necesidades emocionales.
Y cuando alguien no sabe acompañarse internamente, difícilmente podrá acompañar emocionalmente a otros.
La Comunicación No Violenta, desarrollada por Marshall Rosenberg, propone una mirada profundamente transformadora: detrás de toda reacción hay una necesidad no atendida.
Detrás del grito puede haber agotamiento. Detrás de la crítica puede haber necesidad de reconocimiento. Detrás del control puede haber miedo. Detrás de la distancia puede haber protección emocional.
Y cuando empezamos a mirar así, cambia completamente la forma de entender las relaciones.
Pero comprender no significa justificar.
Esto es importante aclararlo. Comprender de dónde viene una reacción no significa permitir cualquier comportamiento. La CNV no elimina la responsabilidad emocional. Al contrario, la aumenta.
Porque nos invita a hacernos responsables de:
- nuestras emociones
- nuestras necesidades
- nuestras formas de expresarnos
Sin poner todo eso encima de los demás.
El gran cambio: dejar de reaccionar automáticamente.
Aquí aparece algo esencial: no podemos escuchar profundamente a otros si no sabemos escucharnos a nosotr@s mism@s.
Porque una persona desconectada internamente:
- interpreta rápido
- se defiende rápido
- reacciona rápido
La escucha empática requiere presencia. Y la presencia empieza en un@ mism@.
Cómo he comentado antes hay algo que solemos ignorar y es que el cuerpo sabe antes que la mente. Antes de reaccionar:
- la mandíbula se tensa
- la respiración cambia
- el pecho se cierra
- aparece presión interna
Pero como vivimos desconectad@s del cuerpo, no vemos las señales. Y entonces explotamos creyendo que “salió de repente”.
Entre lo que ocurre y nuestra reacción existe un espacio. Y en ese espacio está la posibilidad de conciencia. Una respiración, un silencio, una pausa.
Eso puede cambiar completamente el impacto de una conversación.
Cómo nuestras reacciones afectan especialmente a l@s niñ@s.
Aquí hay algo profundamente importante. L@s niñ@s no solo escuchan palabras. Absorben estados emocionales. Cuando crecen en entornos donde:
- hay tensión constante
- gritos
- críticas
- reacciones impulsivas
- silencios fríos
su sistema nervioso aprende a vivir en alerta. Y muchas veces, años después, esas personas seguirán reaccionando desde esa misma inseguridad aprendida.
La herida colectiva de una sociedad desconectada.
Vivimos en una sociedad que enseña:
- productividad
- rapidez
- exigencia
Pero muy poco sobre:
- regulación emocional
- escucha
- empatía
- conciencia interna
Por eso muchas personas llegan a adultas sin saber realmente:
- qué sienten
- qué necesitan
- cómo sostenerse emocionalmente
Y desde ahí, las relaciones se vuelven reactivas.
La CNV como camino de responsabilidad emocional.
La Comunicación No Violenta no es solo una manera diferente de hablar. Es una forma distinta de habitarse. Nos invita a:
- observarnos
- escucharnos
- responsabilizarnos de lo que sentimos
- expresarnos sin dañar
Y eso cambia profundamente el impacto que tenemos en los demás.
El trabajo empieza dentro.
Muchas personas quieren mejorar sus relaciones sin mirar primero su mundo interno.
Pero las relaciones externas suelen reflejar el estado de nuestra relación con nosotr@s mism@s.
Si vivimos:
- desconectad@s
- saturad@s
- en lucha interna
eso terminará apareciendo fuera.
A veces creemos que nuestras reacciones son pequeñas. Pero las emociones no reguladas dejan huella, en las relaciones, en los vínculos y en los cuerpos de quienes conviven con nosotr@s.
Por eso el trabajo personal no es algo individualista. Es profundamente relacional.
Porque cuanto más conectad@s estamos con nosotr@s mism@s, menos daño hacemos desde la inconsciencia. Y quizá ahí empieza una forma mucho más humana de relacionarnos:
No desde la reacción automática, sino desde la presencia consciente.
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Muchas gracias por leerme y te animo a comenzar este camino de autoconocimiento que cambiara profundamente la forma de ver y vivir tus relaciones.
Gracias.
Alicia Manzano
www.aliciamanzano.com






