¿Por qué a veces una hora parece interminable y otras pasa en un instante?
Existen diferentes redes neuronales que participan en nuestra percepción temporal. Unas nos ayudan a recordar el pasado y anticipar el futuro, mientras que otras registran continuamente los ritmos del cuerpo, como la respiración, el latido o los estados de tensión y calma, éstas últimas tienden a posicionarnos en el presente.
El tiempo que experimentamos podría ser una construcción interna creada por el cerebro y el cuerpo
El tiempo mental es el tiempo que vivimos a través de los pensamientos. No depende tanto del cuerpo sino de la actividad interna de la mente, viajando al pasado, al futuro y algunas veces, consigue mantenerse en el presente.
El tiempo corporal nos mantiene en el presente. Es más silencioso y menos consciente, marca el ritmo de la respiración, el latido del corazón, el sueño, la digestión y la activación o relajación del sistema nervioso.
El tiempo corporal se siente, no se piensa. El cuerpo vive el tiempo a través de estados de regulación o desregulación, de seguridad o amenaza. Cuando el sistema nervioso está regulado, el tiempo corporal se vuelve más estable e influye en cómo percibimos el presente.
Cuando mente y cuerpo viven tiempos distintos
Podemos saber racionalmente que no estamos en peligro y, aun así, sentir nervios, presión en el pecho o dificultad para relajarse. Por contra puede pasar que nuestra mente esté muy activa y quiere continuar con un ritmo cotidiano acelerado mientras nuestro cuerpo nos pide descanso por agotamiento.
Otras veces nos ocurre lo contrario: la mente intenta seguir adelante, pero nuestro cuerpo se siente lento, sin energía o desconectado, es la sensación de “estar funcionando en automático”.
Cuando la mente y el cuerpo cronifican durante mucho tiempo ritmos muy descompensados puede aparecer cansancio, sensación de desconexión, dificultad de estar presentes, sensación de estar desbordado/a….etc. lo importante es recuperar nuestra sincronía interna.
Nuestro sistema nervioso tiene capacidad para regularse y adaptarse. El sistema más directo para ello es nuestro cuerpo. La conciencia de la respiración, el descanso, caminar, prestar atención a las sensaciones corporales, puede hacer que pasemos de estar en estado de alerta a conseguir una cierta estabilidad.
Probablemente comprender cómo se construye nuestra experiencia del tiempo nos ayude a entendernos mejor. Un recuerdo de que no somos máquinas que funcionan siempre al mismo ritmo, sino seres vivos en continua interacción con el exterior y nuestro interior que experimentan diferentes ritmos
La sociedad nos empuja a ir cada vez más rápido, haciendo que construyamos una especie de capitalismo vital. Aprender a escuchar el cuerpo, respetar nuestros tiempos y momentos para parar, posiblemente sea una buena forma de recuperar la salud y el equilibrio.





