De qué manera escogemos a nuestra pareja

Debemos saber que cuando elegimos una pareja y sentimos ¡esta es la persona a la que quiero! La estamos escogiendo porque hemos encontrado en ella uno o varios aspectos que nos son familiares, cercanos o conocidos. Pero no lo sabemos, es decir, no somos conscientes de ello. Este acto de elegir, que parece totalmente libre (en nuestra sociedad), está condicionado por nuestra información inconsciente que es, quien dirige nuestras vidas.

¿Cuál es la información que nos atrae de una persona?

Generalmente nos referimos a un carácter o a una forma de comportamiento, aunque es muy común que nos fijemos en las profesiones, deportes, aficiones, costumbres y, rasgos unarios (por ejemplo el parecido físico, o algún aspecto muy concreto como puede ser el bello, las pecas o la forma de la nariz, la sonrisa, la voz por nombrar algunos) o el nombre. Incluso nos podemos sentir atraídos/as por las dificultades, las enfermedades, las debilidades y aspectos aparentemente no atractivos pero que al ser familiares para nosotros llamarán nuestra atención.

¿Qué personas podemos tomar como referencia?

Generalmente son los padres o personas que han cuidado de nosotros o que han participado de alguna manera en nuestro desarrollo hasta habernos convertido en adultos/as. Es típico que sean el padre o la madre, un profesor/a, un hermano/a mayor, abuelos/as o a veces, una amiga/o muy allegada/o de la familia o incluso un vecino/a. 

Cómo nos enamoramos sin darnos cuenta

En nuestra sociedad no están permitidas las relaciones sexuales entre familiares muy cercanos, así que esa información que dice algo así como: “yo te elijo como pareja porque me recuerdas a mi madre” debe permanecer en el inconsciente para no enfrentar a nuestra otra parte que tiene prohibido “emparejarse con su madre”. 

¿Cómo se manifiesta esta dicotomía en las relaciones sexuales?

Dentro de la formación de Psicosomática Clínica y Humanista del Doctor Salomon Sellam, trabajamos con un esquema creado por él mismo tras años de análisis, al que él denomina Arco Reflejo Psicosomático. 

Este esquema apunta a que sólo el 1% de nuestra información inconsciente aparece en las personas de forma consciente, lo hace en forma de enfermedad o comportamiento psicológico o psiquiátrico, y, generalmente se trata del motivo que lleva a las personas a consultar a un terapeuta o a un médico. 

El otro 99% de la información se mantiene en el nivel inconsciente porque es reprimida, para evitar la desestabilización del individuo, para protegerlo en función de criterios propios de la familia, cultura o religión.

Ahora bien, antes de que un conflicto pase a convertirse en un síntoma de estas características, como nos cuenta Laurent Daillie en su libro “La lógica del síntoma”, nuestro cerebro intenta encontrar una solución más práctica.

En el caso de las relaciones sexuales en las parejas: antes de manifestarse una enfermedad orgánica que ponga de manifiesto el conflicto que hay detrás, el cuerpo puede mostrar una  inapetencia sexual. 

De qué nos está hablando esa inapetencia sexual

El mensaje que vamos a encontrar detrás de la inapetencia es que para esa persona, la relación sexual está teniendo lugar con su madre; está viendo en su pareja a su madre. Como ese es un hecho no aceptado por nosotros/as mismos/as, no se mostrará fácilmente y nos costará admitirlo en terapia.

Cómo nos damos cuenta de que tenemos un conflicto inconsciente

Generalmente, las parejas que han disfrutado de una atracción sexual muy fuerte en los primeros meses o años de la relación y de repente pasan (o uno de los miembros de la pareja) a un estado de desgana y desinterés en las relaciones íntimas cesando por completo o disminuyendo mucho los encuentros, podemos sospechar que se encuentran con un conflicto inconsciente de este estilo.

Cómo proceder en el caso de sospecharlo

Si eres la persona que se siente inapetente: ante todo, evita culpar a la pareja con argumentos del tipo: ya no te pones guapo/a, has dejado de ocuparte de tu físico, u otras que responsabilicen al otro miembro. Después, recomiendo permanecer en contacto con esta información que acabas de leer aquí, porque si tienes interés, poco a poco tu sistema se irá abriendo a mostrarte aquello que buscas.

Nuestros movimientos surgen del inconsciente y sólo cuando nos hacemos preguntas acerca de por qué somos cómo somos, comienza el proceso de liberación de la información inconsciente al campo consciente. 

Si eres la persona que sufre la inapetencia de su pareja: háblale de esto que acabas de leer aquí, hazle saber que existe y que probablemente no se trata de ningún problema orgánico suyo ni siquiera de algo que tenga que ver contigo y, tú, debes ser consciente de ello también para evitar culpabilizarte.

También puedes contarnos tu experiencia en los comentarios yrecibir una valoración breve por mi parte. Estaré encantada de leerte y ayudarte. Hablar abiertamente sobre tus dificultades a personas que te escuchan, ayuda a poner en funcionamiento tus mecanismos para resolver los conflictos.



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1 Comentario
  1. Juan José Contreras Argüelles 3 meses

    Hola María Cinta. Me ha encantado el artículo. Pones en relieve muchas de las cosas que nos pasan hoy en día en la sexualidad. Gracias.

 

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