Hola,
mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach Emocional, especializada en resolución de conflictos y Facilitadora de Comunicación No Violenta (CNV.
Hoy quiero compartir algunos de los errores más comunes que veo cuando empezamos a practicar CNV. No para corregirlos, sino para mirarlos con más conciencia y amabilidad.
Cuando empezamos a acercarnos a la Comunicación No Violenta (CNV), suele ocurrir algo muy bonito: sentimos que por fin hemos encontrado una forma diferente de relacionarnos.
Algo encaja.
Entendemos que no queremos seguir comunicándonos desde el juicio, el reproche o la defensa. Queremos hacerlo desde la empatía, la claridad y el cuidado.
Pero en ese camino inicial, también es muy habitual cometer ciertos errores. Y no porque lo estemos haciendo mal, sino porque estamos aprendiendo una forma completamente nueva de relacionarnos.
1. Convertir la CNV en una técnica rígida.
Uno de los primeros errores es intentar aplicar la CNV como si fuera una fórmula exacta.
“Cuando haces esto, me siento así porque necesito esto, ¿podrías hacer esto otro?”
Y aunque la estructura puede ayudar, cuando la usamos de forma rígida pierde su esencia.
La CNV no es un guion. Es una intención.
Cuando las palabras no van acompañadas de presencia, el otro lo percibe. Y puede sentirse incluso más distante.
Lo importante no es decirlo “perfecto”, sino estar conectad@ con lo que estás expresando.
2. Usar la CNV para “decirlo bonito” (pero seguir juzgando).
Este es muy común.
Aprendemos el lenguaje de la CNV, pero por dentro seguimos en juicio.
Por ejemplo:
“Me siento molest@ porque necesito respeto.”
Pero en realidad lo que hay debajo es:
“Lo que haces está mal.”
La CNV no consiste en suavizar el mensaje. Consiste en transformar la mirada.
Si por dentro sigo culpando al otro, aunque use palabras más cuidadas, la comunicación seguirá siendo desconectada.
3. Intentar que el otro cambie.
Otro error muy habitual es usar la CNV como una herramienta para conseguir que el otro actúe de una determinada manera.
Decimos una petición, pero en realidad es una exigencia disfrazada.
Esperamos que el otro entienda, cambie o responda como queremos. Cuando esto no ocurre, aparece la frustración.
Desde la CNV, las peticiones no garantizan resultados. Lo que sí generan es claridad.
Y esa claridad nos ayuda a decidir cómo queremos posicionarnos.
4. Olvidarnos de nosotr@s mism@s.
Muchas personas, cuando empiezan a practicar CNV, ponen todo el foco en entender al otro.
Escuchar. Empatizar. Comprender. Y esto es valioso.
Pero a veces ocurre a costa de no escucharse a un@ mism@.
La CNV no es solo empatía hacia fuera. Es también autoempatía.
Si me desconecto de lo que siento y necesito para sostener al otro, estoy reproduciendo un patrón conocido: dejarme para mantener el vínculo.
Y eso, a largo plazo, genera desgaste.
5. Querer hacerlo perfecto.
Este error lo veo muchísimo.
Personas que empiezan a practicar CNV y se frustran porque sienten que no lo hacen bien.
“Debería haberlo dicho mejor.”
“No tendría que haber reaccionado así.”
“No estoy sabiendo aplicar la CNV.”
Y aquí aparece algo muy importante:
La CNV no es para hacerlo perfecto. Es para hacerlo más consciente.
Habrá momentos en los que reaccionemos. En los que nos equivoquemos. En los que volvamos a patrones antiguos. Y eso también forma parte del proceso.
6. Evitar el conflicto en lugar de atravesarlo.
A veces, cuando descubrimos la CNV, pensamos que el objetivo es evitar conflictos.
Ser más suaves. No incomodar. No generar tensión.
Pero la CNV no es evitar el conflicto.
Es atravesarlo con más conciencia.
Decir lo que necesitamos. Poner límites. Expresar desacuerdo. Desde un lugar más conectado, pero sin desaparecer.
7. Confundir empatía con estar de acuerdo.
Otro error frecuente es pensar que entender al otro implica darle la razón. Y entonces dejamos de expresar nuestra posición para no generar conflicto.
La empatía no significa acuerdo. Significa reconocer que el otro está intentando cuidar algo importante.
Y desde ahí, poder decir:
“Entiendo lo que necesitas… y yo también necesito otra cosa.”
8. No practicar en contextos reales.
Muchas personas leen, entienden, reflexionan… pero no practican.
Y la CNV no se integra desde la teoría.
Se integra en lo cotidiano:
-
en conversaciones incómodas
-
en momentos de tensión
-
en pequeños conflictos diarios
Es ahí donde realmente aparece el aprendizaje.
9. Querer cambiar demasiado rápido.
La CNV implica desaprender años de patrones automáticos.
No es un cambio inmediato. Es un proceso. Y cuando queremos ir demasiado rápido, aparece frustración.
La clave no es hacerlo todo bien, sino ir integrando poco a poco.
10. No apoyarse en comunidad.
Este es uno de los más importantes.
Practicar CNV en solitario puede ser difícil. Porque no siempre vemos nuestros propios patrones.
Porque no siempre sabemos cómo traducir lo que sentimos. Porque nos falta espejo.
Cuando practicamos en comunidad, algo cambia. Escuchamos otras experiencias. Nos vemos reflejad@s. Recibimos acompañamiento.
Y el aprendizaje se vuelve mucho más profundo.
Si te resuena esto de practicar en comunidad, escríbeme y te informo de las Comunidades de Práctica de CNV.
Si estás empezando a practicar Comunicación No Violenta y te reconoces en alguno de estos errores, quiero decirte algo importante:
No estás fallando. Estás aprendiendo.
La CNV no es un destino. Es un camino. Un camino que se construye conversación a conversación, conflicto a conflicto, momento a momento.
Y sobre todo, un camino que se recorre mejor con paciencia, con práctica… y con mucha amabilidad hacia un@ mism@.
Te dejo también por aquí el link para conseguir mis libros sobre Comunicación No Violenta:
. Práctica de CNV: 7 Semanas para transformar tu comunicación. Link.
. Teoría CNV: Comprender la Comunicación No Violenta (CNV). Link.
Gracias por leerme.
Alicia Manzano
www.aliciamanzano.com






