La taquicardia autoinducida hace referencia a un aumento anormalmente rápido de la frecuencia cardiaca sin que exista una enfermedad cardíaca de base que lo explique. Te explico cómo se desarrolla, cómo funciona y cómo se resuelve.
- El funcionamiento normal del corazón
El corazón aumenta la frecuencia cardiaca de manera natural en situaciones en las que el organismo necesita más oxígeno y energía. Algunos ejemplos son:
- Durante el ejercicio físico: cuando corres, subes escaleras, nadas o haces cualquier esfuerzo, los músculos requieren más oxígeno y nutrientes. El corazón late más rápido para bombear más sangre e incrementar este aporte de energía y oxígeno.
- Al tener fiebre: la temperatura corporal elevada aumenta la frecuencia cardíaca.
- Después de comer mucho: el corazón puede latir más rápido para enviar más sangre al aparato digestivo.
- En el embarazo: de manera natural el corazón late algo más rápido porque debe bombear sangre adicional para la madre y el feto.
- Al ponernos de pie de golpe (cambio postural): el corazón late más deprisa para mantener la presión arterial.
- Al tomar estimulantes: la cafeína y la teína incrementan la tasa cardíaca.
- En situaciones de estrés o emoción intensa: la adrenalina hace que el corazón se acelere (respuesta de lucha o huida). También solemos respirar más rápido cuando estamos asustados y el incremento de oxígeno acelera el pulso.
- Cómo se instala la taquicardia autoinducida
La taquicardia autoinducida es un círculo vicioso.
- La persona siente que su corazón se acelera, debido a una acción (consumo extra de cafeína, cambio postural, acaba de comer, realiza un esfuerzo, consumo de drogas…) o por estar estresada por algo.
- Interpreta negativamente este acelerón. Se pregunta si tiene bien el corazón, si le está pasando algo. Si conoce a alguien que haya tenido una crisis cardiaca ese hecho le va a influir en su interpretación negativa. Vamos a llamarla la primera interpretación catastrófica.
- El programa de lucha/huida se va a poner en marcha tras esa interpretación peligrosa. Su sangre se va a inundar de adrenalina y fácilmente su corazón se pondrá a latir a100 o 160 latidos por minuto, o más en personas jóvenes. Y seguramente se añadirán otras sensaciones propias de la adrenalina como la sudoración, mareo, temblores…
- Ese incremento tan grande de la tasa cardíaca es interpretado muy negativamente. Ahora sí que va a pensar que seguro le está pasando algo malo. Con lo que ya tenemos la segunda interpretación catastrófica.
- Se dispara de nuevo nuestro sistema de lucha/huida aumentando la descarga simpática, con lo que se segregará más adrenalina que mantendrá o intensificará la taquicardia y otras sensaciones.
Como ves, se instaurará un círculo vicioso entre las sensaciones y las interpretaciones negativas. Se retroalimentan entre ellas y la persona cada vez está peor.
- ¿Cómo se mantiene la taquicardia autoinducida?
Cuando algo nos asusta mucho, como puede ser ver una serpiente, tenemos una respuesta a corto plazo y otra a largo plazo. A corto plazo ver la serpiente nos produce ansidad y ganas de huir de esa situación. Pero a largo plazo generamos miedo a encontrar de nuevo otra serpiente. Es decir desarrollamos una actitud hipervigilante hacia ese animal peligroso o hacia esa situación. Estamos todo el tiempo controlando el ambiente, de manera automática, para detectar otras serpientes. Incluso podemos interpretar fácilmente que una cuerda en el suelo nos parece una serpiente.
En el caso de la taquicardia autoinducida paso lo mismo. Imaginemos a una persona, Fede, que un día de mucho trabajo se toma seís cafés, cuatro más que lo habitual y cuando llega a casa nota que su corazón está acelerado. Si Fede se asusta, si piensa que le va a dar algo, se va a poner ansioso y eso le provocará un incremento aún mayor de la frecuencia cardiaca. Esta respuesta de Fede es la de a corto plazo. Pero a partir de ese día generará una actitud hipervigilante hacia su corazón, estará pendiente inconscientemente de sus latidos durante mucho tiempo (respuesta a largo plazo).
Al estar tan pendiente del corazón, Fede, detectará fácilmente pequeñas variaciones o perturbaciones benignas que en condiciones normales serían muy difíciles de detectar. Al detectarlas fijará en ellas toda su atención consciente. Y un psicólogo llamado Barsky demostró que si fijamos nuestra atención en cualquier sensación se puede producir una percepción aumentada. Es una especie de efecto lupa. Notamos más grande aquello que más nos fijamos. Al estar pendiente de los latidos Fede los amplificará y acabará asustándose más, por lo que segregará adrenalina y entrará en el famoso circulo vicioso.
La actitud hipervigilante y el efecto amplificador descubierto por Barsky son los responsables de que notemos nuevamente los latidos del corazón, aunque ya no estemos tomando café.
- ¿Cómo solemos reaccionar para calmarnos?
La primera cosa que solemos hacer es intentar localizar la causa y suprimirla. Por ejemplo, si he tomado demasiado café evito consumirlo. Esto puede calmarnos temporalmente, pero la respuesta hipervigilante estará pendiente de los latidos y cuando detecte un pequeño incremento lo amplificará y acabarás asustándote.
La segunda acción que intentamos es acudir a los servicios médicos, acudimos a urgencias y pedimos que nos hagan algunas pruebas. El médico nos puede dar un diacepam o recetar un betabloqueante.
Estas técnicas funcionan por un tiempo breve, si el médico me dice que no tengo nada me puedo tranquilizar. Si tomo betabloqueantes el corazón se calma, me tranquilizo y dejó de hacer interpretaciones catastróficas, pensaré que bien todo vuelve a la normalidad. Pero si vuelvo a notar palpitaciones pensaré que el médico se ha equivocado y estoy más grave de lo que él pensaba o que la medicación no funciona. Se reinstalará pues el circulo vicioso. Y notar palpitaciones va a salir fácil por la actitud hipervigilante.
Otra opción es hacer algunas técnicas de relajación pero también nos proporcionará un alivio a corto plazo. Cuando notemos otra vez algunas palpitaciones, por la actitud hipervigilante, nos volveremos a preocupar.
- ¿Qué es lo que funciona?
No es mala idea pedir una exploración médica para descartar cualquier problema físico. Pero si los médicos no ven nada malo, dedica un tiempo a trabajar la hipótesis de que se trata de una taquicardia autoinducida.
Si el problema se ha originado por asustarnos de unas palpitaciones inofensivas, la solución pasa por dejarnos de asustarnos por ellas. Que a pesar de tener palpitaciones nuestra reacción no sea tremendista. Si tengo palpitaciones pero reacciono con calma, no segregaré adrenalina. Éste es el objetivo. ¿Cómo puedo aprender a reaccionar con calma?
- Entrénate a tolerar la taquicardia sin buscar controlarla, deja que fluya y permite que pase el tiempo. Deja que la adrenalina que ya has segregado se metabolice. Tu objetivo es dejar de segregar más adrenalina por continuar asustándote.
- Demuéstrate que el corazón está bien, sal a caminar vigorosamente, a correr o vete al gym a hacer ejercicio. Verás que puesto que no tienes ninguna anomalía puedes caminar sin problemas, incluso correr lo mismo que hacías antes. Esta evidencia reestructurará tus miedos y dejaras de asustarte y segregar nueva adrenalina.
- Evita evitar: no evites nada de lo que hacías antes por miedo al corazón. Vuelve a tomar tu dosis de café o té habituales, tus paseos, tus viajes. Hazlo gradualmente.
- Haz exposición a la peor fantasía: Si la creencia de que tienes un problema de corazón es muy fuerte, pese a la evaluación médica, deberás hacer un trabajo de exposición en imaginación. Imagínate durante 45 minutos que efectivamente tu corazón está mal y tienes una parada cardíaca. Construye un pequeño guion de esta película de terror que dure a la sumo dos minutos. Vuelve a visualizar la historia una y otra vez hasta que llegues a los 45 minutos. Haz el ejercicio sin interrupciones y plenamente concentrado en ello. No aproveches esta actividad para hacer también otra tarea como fregar los platos, etc
Cuando hacemos exposición a un miedo irracional éste se difumina, pero necesitas hacerlo 14 días seguidos como mínimo. La primera vez será cuando te puedes poner más nervioso, pero te sorprenderás como con las sucesivas exposiciones cada vez estás más tranquilo.



