Madurar emocionalmente es justamente, poder ir dejando las necesidades infantiles en las que aun estamos demandando, para ir a las posibilidades del adulto que sigue a la espera de ser habitado.
Hay hilos invisibles de tu infancia que pueden seguir dirigiendo tu vida sin que lo sepas. Quizá te desbordas con tus hijos y después no comprendes por qué reaccionaste así. Tal vez repites una y otra vez los mismos conflictos de pareja. No consigues poner límites. Sientes rabia, miedo, soledad o un vacío difícil de […] Ver más