Hola,
mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach Emocional, especializada en Resolución de Conflictos y Facilitadora de Comunicación No Violenta (CNV).
A veces, en consulta o en mis espacios de práctica, me dicen:
“Alicia, ya sé lo que siento… pero no sé qué hacer con eso.”
Y cada vez sonrío, porque ahí empieza el trabajo real.
En la Comunicación No Violenta (CNV), los sentimientos no son el final del camino, son el comienzo.
Son como pequeñas luces intermitentes que aparecen en el tablero de un coche: no están ahí para molestar, sino para avisar.
Durante años pensé que mis emociones eran reacciones “que yo tenía” ante la realidad.
Hoy sé que mis emociones son reacciones ante mis necesidades, no ante lo que ocurre fuera. Y esa diferencia, tan sutil, tan profunda, lo cambia todo.
Los sentimientos como mensajeros: un idioma que nadie nos enseñó a hablar.-
Una vez acompañé a una mujer que me decía:
—Estoy cansada de enfadarme por todo.
Cuando observamos juntas, vi que su enfado no “era por todo”:
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Se enfadaba cuando sus hijos no recogían.
-
Cuando su pareja no avisaba de un retraso.
-
Cuando su jefe no le agradecía un trabajo extra.
¿Qué tenían en común esas situaciones?
Una necesidad de apoyo, reciprocidad, consideración… totalmente insatisfecha.
El problema no era su enfado.
El problema era que no sabía escucharlo.
Ahí entendí algo que sigo repitiendo:
Las emociones no son un obstáculo para la comunicación, son la puerta a una comunicación real.
Las necesidades como raíz de lo humano.-
Marshall Rosenberg decía que «todo lo que hacemos es un intento de satisfacer una necesidad humana universal».
Es la base de la CNV. Y aún así… es lo que más nos cuesta comprender.
La gente suele decir:
—“Necesito que me respeten.”
—“Necesito que me hablen bien.”
—“Necesito que mi hijo me haga caso.”
Pero esas no son necesidades: son estrategias.
Las necesidades reales son más profundas, simples, universales:
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Conexión
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Seguridad
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Comprensión
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Paz
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Autonomía
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Celebración
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Creatividad
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Apoyo
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Reconocimiento
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Descanso
Nunca son específicas ni dependen de una sola persona o comportamiento.
Por ejemplo, decir:
“Necesito que vengas conmigo al evento”
no es una necesidad, es una estrategia.
La necesidad real puede ser:
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compañía
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apoyo
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conexión
-
seguridad emocional
Y cuando distinguimos esto… se abre un mundo nuevo.
Mindfulness: el puente entre sentir y entender.-
El mindfulness me ha enseñado algo que aplico siempre en CNV:
Antes de traducir una emoción en necesidad… hay que detenerse a sentirla.
Suelo hacer esto conmigo misma:
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Me detengo.
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Respiro.
-
Llevo la atención a mi cuerpo.
-
Observo sin juicio: ¿ qué siento?
-
Pregunto: ¿ qué necesito?
Lo hago incluso en mitad de un conflicto.
Por ejemplo, hace poco tuve un intercambio tenso con un familiar.
Mis pensamientos decían:
“Está siendo injusto. No me escucha. Siempre hace igual.”
Pero llevé atención a mi cuerpo.
Y el cuerpo nunca miente.
Sentí una presión en el pecho y un nudo en la garganta.
Eso no era enfado.
Era tristeza.
Y debajo de la tristeza, una necesidad de ser escuchada y de cuidar la relación.
Desde ahí, mi comunicación fue totalmente distinta: “Me siento triste… necesito saber que podemos escucharnos sin juzgar.”
Si no hubiera hecho esa pausa consciente, habría hablado desde la reacción, no desde la verdad.
Normalmente hablamos del modelo de CNV como:
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Observación
-
Sentimiento
-
Necesidad
-
Petición
Pero cuando lo vivo desde dentro, se parece más a un ciclo que ocurre así:
1️⃣ Siento algo → me incomoda o me da paz.
No lo juzgo, lo escucho.
2️⃣ Lo observo con atención plena.
¿Dónde lo siento en el cuerpo?
¿Es rápido, lento, caliente, frío?
3️⃣ Bajo debajo del sentimiento para encontrar la necesidad.
No la invento, la descubro.
4️⃣ Comprendo que la necesidad no tiene culpa.
Y eso suaviza el corazón.
5️⃣ Desde la calma, puedo hacer una petición clara y amorosa.
Esto no solo cambia mis relaciones… cambia mi forma de estar en la vida.
Ejemplos reales y claros: lo que ocurre cuando escuchamos la necesidad.-
– Ejemplo 1: Con mi pareja
Situación: llega a casa y apenas habla.
Antes:
“¿Otra vez serio? ¿Te pasa algo conmigo?”
Ahora:
Siento → inquietud
Necesidad → conexión, claridad
Digo: “Me siento inquieta porque necesito conexión. ¿Tienes energía para contarme cómo vienes hoy?”
– Ejemplo 2: Con mi hijo adolescente
Situación: no responde cuando le hablo.
Antes:
“¡Es que nunca me haces caso!”
Ahora:
Siento → frustración
Necesidad → cooperación, consideración
Digo: “Me siento frustrada porque necesito cooperación. ¿Podemos hablar un momento cuando termines lo que estás haciendo?”
– Ejemplo 3: Conmigo misma
Situación: me exijo demasiado.
Antes:
“No llego a nada, siempre igual.”
Ahora:
Siento → agobio
Necesidad → descanso, autocuidado
Me digo: “Siento presión. Necesito pausa. Me regalo cinco minutos para respirar.”
El gran malentendido: no sentimos por lo que pasa, sentimos por lo que necesitamos.-
Parece radical… pero es liberador.
No siento tristeza porque alguien no me escribe.
Siento tristeza porque necesito conexión.
No siento enfado porque alguien llegue tarde.
Siento enfado porque necesito consideración o claridad.
No siento agobio por tener demasiadas cosas que hacer.
Siento agobio porque necesito descanso o apoyo.
Las emociones no vienen de fuera.
Vienen de dentro.
Y eso es lo que nos da libertad.
Cuando comprendo mis necesidades, dejo de exigir a los demás que las adivinen.
Cuando escucho mis emociones, dejo de pelearme conmigo misma.
Cuando sumo mindfulness a la CNV, dejo de reaccionar y empiezo a responder con consciencia.
Y entonces…
la comunicación deja de ser un campo de batalla
y se convierte en un puente.
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Muchas gracias por leerme.
Alicia Manzano.
www.aliciamanzano.com






