Hola,
mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach emocional, especializada en resolución de conflictos y Facilitadora de Comunicación No Violenta (CNV).
Hay momentos en los que todo lo que hemos aprendido parece desaparecer.
Momentos en los que reaccionamos, en los que nos desbordamos, en los que sentimos que no sabemos cómo sostener lo que nos está pasando.
Momentos en los que lo que sentimos es tan intenso que nos gustaría salir de ahí cuanto antes.
Y es precisamente en esos momentos donde más necesitamos la Comunicación No Violenta.
Porque la CNV no es para cuando estamos en calma. Es para cuando estamos en medio del caos interno.
Cuando el desborde aparece.-
Hay situaciones que nos activan especialmente.
Un mensaje que no llega.
Una conversación que nos toca.
Un conflicto que se repite.
Una sensación de no ser vist@s o comprendid@s.
Y de repente, todo se intensifica:
- el cuerpo se tensa
- la mente se acelera
- las emociones suben
Y en ese punto, solemos hacer una de estas tres cosas:
- reaccionar
- evitar
- o atacarnos por sentir lo que sentimos
Sostenernos, en ese momento, no es natural. Es algo que se aprende.
Sostenerme no es controlarme.-
Una de las confusiones más habituales es pensar que sostenerse es controlar lo que sentimos.
Pero no. Sostenerme no es dejar de sentir. No es calmarme rápido. No es “hacerlo bien”.
Sostenerme es poder quedarme conmigo sin abandonarme. Es poder decir:
“Esto que me pasa es difícil y aquí estoy.”
El momento clave: no irme de mí.-
Cuando algo nos desborda, solemos irnos: Nos vamos al juicio. Nos vamos a la exigencia. Nos vamos a la culpa.
O nos vamos hacia fuera: intentando cambiar al otro, resolver rápido o evitar el malestar.
Sostenerme implica quedarme. Quedarme en lo que siento, aunque sea incómodo.
Quedarme sin tener todas las respuestas. Quedarme sin huir.
Y esto, aunque parezca sencillo, es profundamente transformador.
El cuerpo como ancla.-
Cuando estamos activad@s, el cuerpo es una puerta de entrada muy importante. Porque antes de entender lo que nos pasa, ya lo estamos sintiendo.
El pecho se cierra. El estómago se encoge. La respiración cambia.
Volver al cuerpo no es analizar, es percibir. Es llevar la atención a la sensación sin intentar cambiarla.
Y esto, poco a poco, regula el sistema nervioso.
Nombrar para ordenar.-
Una de las herramientas más potentes de la CNV es poner nombre a lo que sentimos.
Porque cuando no nombramos, todo se mezcla.
Pero cuando decimos:
“Estoy triste”
“Estoy enfadad@”
“Estoy insegur@”
Algo se ordena dentro. Y desde ahí podemos dar el siguiente paso.
La pregunta que cambia todo.-
Hay una pregunta que, en momentos de desborde, puede cambiar completamente la experiencia:
¿Qué necesito ahora mismo?
No lo que debería hacer. No lo que el otro tendría que cambiar. Sino lo que necesito.
Quizá es:
- parar
- silencio
- apoyo
- claridad
- espacio
- descanso
La necesidad no siempre se puede cubrir al instante, pero reconocerla ya es una forma de sostenernos.
El diálogo interno: de la exigencia a la empatía.-
Cuando estamos mal, solemos hablarnos peor. Y eso intensifica el malestar.
La CNV nos invita a hacer algo radicalmente diferente: Hablarme como le hablaría a alguien que quiero.
Por ejemplo:
“Tiene sentido que me sienta así. Esto es importante para mí.”
Ese tipo de lenguaje no es débil. Es regulador.
Cuando sostenerme también es dejarme sostener.-
Hay momentos en los que el trabajo no es hacerlo sol@. Es abrirme. Compartir. Pedir ayuda.
Decir “no puedo con esto ahora”.
Porque sostenerme también implica reconocer mis límites.
Imagina que tienes una discusión con alguien cercano y te quedas muy removid@.
Tu impulso puede ser:
- escribir de inmediato
- darle vueltas durante horas
- o cerrarte
Desde la CNV, podrías hacer algo diferente: Parar. Respirar. Nombrar lo que sientes.
“Estoy enfadad@ y triste.”
Y después:
“Necesito sentirme tenid@ en cuenta.”
Ese pequeño proceso ya cambia la experiencia interna.
La práctica es imperfecta.-
Quiero recalcar algo importante: No siempre vamos a poder sostenernos.
Habrá momentos en los que reaccionemos. En los que digamos cosas que no queríamos decir.
En los que nos perdamos. Y eso también forma parte del camino.
Sostenerme también es poder acompañarme después. Sin castigo.
Te propongo un ejercicio sencillo para practicar cuando algo se activa en ti.
1. Pausa.
Detente un momento.
Si puedes, cierra los ojos o baja el ritmo.
2. Conecta con el cuerpo.
Pregúntate:
- ¿Dónde siento esto en el cuerpo?
- ¿Qué sensación hay?
No intentes cambiarla. Solo obsérvala.
3. Nombra lo que sientes.
Ponle palabras:
“Ahora mismo me siento…”
(Triste, enfadad@, insegur@, desbordad@…)
4. Escucha la necesidad.
Pregúntate:
“¿Qué necesito ahora mismo?”
Sin exigencia de resolverlo.
5. Autoempatía.
Dite internamente:
“Tiene sentido que me sienta así. Esto es importante para mí.”
Respira unos instantes.
Este ejercicio no elimina lo que sientes, pero cambia tu relación con ello.
Sostenerme cuando más me cuesta no es hacerlo perfecto.
Es quedarme conmigo cuando todo dentro quiere salir corriendo.
Es mirarme con honestidad.
Es tratarme con más amabilidad.
Es darme el espacio que muchas veces no me he dado.
La Comunicación No Violenta no nos enseña a no sentir. Nos enseña a acompañarnos cuando sentimos. Y desde ahí, poco a poco, algo dentro se vuelve más seguro.
Si quieres saber más sobre la Comunicación No Violenta, puedes ponerte en contacto conmigo desde aquí.
También puedes acompañarte con mis libros de Comunicación No Violenta:
- Práctica CNV: 7 semanas para transformar tu comunicación.
- Teoría CNV: Comprender la Comunicación No Violenta
También puedes practicar la CNV dentro de las Comunidades de prácticas de CNV que facilito. Si quieres más información escríbeme desde aquí y te informo.
«A veces sostenerme no es tener respuestas, sino quedarme conmigo con la suficiente presencia y amabilidad como para no abandonarme justo cuando más me necesito»
Muchas gracias por leerme.
Alicia Manzano
www.aliciamanzano.com






