Aprovecho una canción de moda en la radio para declararme. Sí, a mí me gusta la música pop. La llaman comercial y superficial y puede que sea verdad. ¿Qué pasa si tiene sentido para mí? Es que lo superficial puede llegar a ser muy profundo, incluso espiritual, porque la espiritualidad está en todo, incluso donde no estamos acostumbrados a buscarla. Inspirado por la expresión de Jeff Foster “una plenitud vacía y una vacuidad plena”, afirmo que lo superficial llena.

¿Quién tiene la razón?

Todo mi entorno – la sociedad, mi familia, mi grupo de amigos – han condicionado y siguen condicionando mi manera de pensar y mis gustos, la mayor parte del tiempo sin que tenga consciencia de ello. A veces por lealtad, a veces por rechazo, defino cómo tienen que ser las cosas, lo bueno y lo malo, lo culto y lo cateto, lo guay y lo chungo… En busca de la aceptación y para sentirme parte del grupo que elijo, lo etiqueto todo. Allí está el problema porque empiezo a juzgar al otro si no piensa como yo. Pero la verdad es que, en el reino de la subjetividad, todos tenemos la razón. Todas las opiniones son válidas porque todas están basadas en las creencias y las vivencias de cada persona. “Para gustos, los colores”.

No me importa lo que el mundo diga

Además de engancharme por su ritmo, la canción Crazy de Lost Frequencies me inspira mucho por el mensaje del estribillo que tiene un sentido muy… ¡espiritual!

“They can call me whatever they want
Call me crazy
You can call me whatever you want
But that won’t change me
I just don’t care what the world says
I’m going to make it
They can call me whatever they want
So what if I am crazy?
Crazy!”

Que se puede traducir por:

“Me pueden llamar lo que quieran
Me pueden llamar loco
Tú me puedes llamar lo que quieras
pero eso no me va a cambiar
No me importa lo que el mundo diga
Lo voy a conseguir
Pueden llamarme lo que quieran

¿Qué pasa si estoy loco – loca?
¡Loco – loca!”

Me da igual que me llamen superficial, ignorante o loco. No importa que los demás no me entiendan, que piensen otra cosa. Simplemente me honro, me acepto y expreso genuinamente lo que soy. Suelto mi cuerpo y mis prejuicios y me dejo ir. La sabiduría popular ya lo dice: “cada loco con su tema”. ¿Qué le voy a hacer? Cuando escucho esa canción y otras de música pop, conecto con la alegría y la espontaneidad, se me despiertan las ganas de bailar y bailo. Más allá de cualquier juicio y etiqueta ¿no es eso bonito?

Que no te importe lo que yo piense de ti

Es fantástico si te gusta y es fantástico si no la soportas. Amigo, amiga, si me pillas juzgándote, te pido disculpas. Es que todavía tengo patrones que me resisten. Pero puedes estar tranquilo – tranquila porque mis juicios sólo tienen que ver conmigo. Ya lo dijo Jesús en su momento: “no juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir.” Me dejo en paz y te dejo en paz. Paz para todos.

Sé tú mismo, sé tú misma ¡te guste el pop o no! Escucha tu cuerpo, escucha tu corazón. Ellos saben lo que te mueve y es lo único que importa. Maestro ¡música! Qué disfrutes de la canción y qué bailes mucho… o no…

 



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