Hay días que mi mente es un RING.
Todo es pelea: derecha o izquierda, blanco o negro, quedarme o irme. Aquí o allí.
Por dentro, a veces me desgarro y sangro en silencio. Nadie lo sabe.
Sólo lo sé yo. Es mi lucha.
Y hay días que mi mente es el CIELO.
Todo es paz, armonía y gratitud. No hay confusión. Solo claridad.
Por dentro me siento en comunión con la VIDA.
Solo yo lo sé. Es mi victoria.
La diferencia entre unos días y otros está en una sola cosa: qué Voz Interna obedezco. La del Ego o la del Alma.
Siento que esta una lucha íntima que vivimos muchos. Cada quien la recorre en solitario, pero es una batalla colectiva.
Cuando estoy en el RING, hay un instante de lucidez en el que me digo a mí misma: “tiene que haber otra manera”
Y la hay.
Algo cambia en cuanto contemplo esta opción: ya no importa tanto si tomo la derecha o la izquierda, porque lo que importa es de la mano de Quién voy.
Y entonces pongo a mi Alma como la CEO de mi día. Es mi socia.
Se lo entrego. Me entrego a su voluntad. Y que sea ELLA quien dirija.
Cada mañana, antes de mirar el teléfono y de abrirle las puerta a las prisas digo:
“Dirige Tú. Corrige mis rutas, calma mis prisas, abre y cierra las puertas que yo no sé leer. Aquí tienes mis reuniones, mis relaciones, mis pensamientos, para que obres a través de mi”.
Cada noche, en el silencio de la almohada, me reúno con ELLA otra vez. Repaso lo que dolió y lo que brilló. Le pregunto: “¿Dónde me perdí? ¿Qué quieres que aprenda?”.
Y ELLA me guía.
Si hoy estás en plena lucha, escucha:
No es el mapa. No es el atajo. No es la bifurcación.
Es la Mano que te sostiene mientras avanzas. Es la Voz a la que obedeces.
Pon tu Alma como CEO de tu vida. Y si esta palabra no te resuena, ponle el nombre que tú quieras. Elige esa parte de ti que te pertenece por derecho: tu paz interna.
Verás cómo las soluciones que buscabas afuera empiezan a nacer dentro.
Porque sí, tiene que haber otra manera.
Y está aquí, en el lugar más silencioso de todos: tu corazón.
Con amor,
Eva Aguilera





