Hola,
mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach Emocional, especializada en resolución de conflictos y facilitadora de Comunicación No Violenta (CNV).
Durante años creí que sentir demasiado era una debilidad.
Me habían enseñado que las emociones complicaban las cosas, que lo mejor era mantener la calma, no llorar en público, no enfadarse, no mostrarse “demasiado sensible”.
Y sin embargo, cuanto más trataba de controlar lo que sentía, más desconectada me encontraba de mí misma.
Hasta que conocí la Comunicación No Violenta (CNV) y descubrí que las emociones no son un problema que resolver, sino un mensaje que escuchar.
Las emociones no son enemigas: son mensajeras.-
Desde la perspectiva de la CNV, las emociones son señales que nos indican si nuestras necesidades están satisfechas o no.
No son buenas ni malas, simplemente informan.
Cuando siento alegría, mi necesidad de conexión o reconocimiento está cubierta.
Cuando siento frustración, probablemente necesito comprensión o apoyo.
Cuando siento miedo, hay una necesidad de seguridad que está pidiendo atención.
Marshall Rosenberg decía que “los sentimientos son la forma que tiene la vida de decirnos lo que está vivo en nosotr@s”.
Y cuando entendí eso, algo en mí se suavizó.
Dejé de luchar contra lo que sentía y empecé a escuchar.
Mindfulness y CNV: sentir sin juzgar.-
La atención plena y la CNV caminan de la mano en este proceso.
El mindfulness me enseña a observar mis emociones sin etiquetarlas, sin empujar ni retener.
La CNV me enseña a traducir esas emociones en necesidades, a darles sentido.
Por ejemplo, cuando noto ansiedad antes de una reunión importante, puedo reaccionar automáticamente, pensando que algo va mal, que no estoy preparad@, o puedo observar con presencia:
“Estoy sintiendo ansiedad… parece que necesito confianza y claridad.”
Esa pausa consciente cambia todo.
Ya no me peleo con la emoción, la reconozco y la abrazo.
Y en ese gesto, recupero mi poder.
Lo que ocurre cuando reprimimos las emociones.-
Durante mucho tiempo, pensé que ser emocional era sinónimo de debilidad.
Hasta que me di cuenta de que reprimir las emociones no las hace desaparecer, solo las transforma en tensión, culpa o distancia.
Recuerdo un día en el que mi hija estaba frustrada porque no le salía un proyecto que tenía que presentar.
Empezó a llorar y, sin pensarlo, le dije:
– No llores, cariño, no pasa nada.
Pero sí pasaba.
Para ella sí pasaba.
Lo que realmente necesitaba era que alguien acompañara su frustración, no que se la negara.
Ese momento me hizo pensar en cuántas veces, como adult@s, seguimos diciéndonos lo mismo internamente:
“No llores.”
“No te enfades.”
“No sientas tanto.”
Y así nos desconectamos poco a poco de lo más humano que tenemos: nuestra capacidad de sentir.
Emociones y necesidades: el puente de la comprensión.-
La CNV me ayudó a hacer un mapa interior:
Cada emoción es una puerta hacia una necesidad.
Cuando siento tristeza, tal vez necesito compañía.
Cuando siento enojo, quizá necesito ser escuchad@ o tratad@ con respeto.
Cuando siento miedo, puede que necesite protección o claridad.
Por ejemplo:
-
Si alguien me interrumpe constantemente, siento ira, porque necesito ser escuchad@.
-
Si alguien no responde mis mensajes, siento tristeza, porque necesito conexión.
-
Si alguien me presiona, siento agobio, porque necesito espacio o autonomía.
Antes solo veía el conflicto. Ahora veo una necesidad no atendida, tanto en mí como en la otra persona.
Y eso cambia por completo la forma de comunicarme.
Hace un tiempo, un amigo cercano canceló nuestros planes a última hora.
Mi primera reacción fue pensar: “Siempre hace lo mismo, no le importo”.
Pero luego recordé la práctica. Respiré, y me pregunté:
“¿Qué estoy sintiendo realmente ahora?”
Me di cuenta de que sentía tristeza, y debajo de esa tristeza, una necesidad de conexión y reciprocidad.
Y desde ahí, pude decirle:
“Cuando cancelas sin avisar, me siento triste porque necesito sentir que nuestro tiempo juntos también es importante para ti.”
No hubo reproche, hubo honestidad emocional.
Y la conversación que siguió fue profundamente sanadora.
Ejercicio práctico: nombrar lo que sientes.-
Te invito a practicar este ejercicio sencillo:
-
Detente un momento al día y pregúntate:
“¿Qué estoy sintiendo ahora?”
No lo pienses, siente.
Puede ser algo leve o intenso: calma, frustración, cansancio, alegría, inquietud… -
Escríbelo o dilo en voz alta.
Al ponerle nombre, ya estás creando conciencia. -
Haz una pausa y pregunta:
“¿Qué necesidad hay detrás de esto que siento?”
Por ejemplo:-
Si siento enfado, quizás necesito reconocimiento.
-
Si siento tristeza, tal vez necesito afecto.
-
Si siento miedo, puede que necesite seguridad o apoyo.
-
-
Respira y permítete estar con eso.
Sin arreglarlo, sin juzgarlo. Solo observarlo.
Este acto de atención plena es la base de la autoempatía, y desde ahí es posible comunicarse con los demás sin proyectar, sin culpar, sin huir.
La emoción como brújula.-
Cuando aprendemos a escuchar nuestras emociones, empezamos a vivir desde otro lugar.
Ya no son un obstáculo, sino una brújula.
Nos muestran el camino hacia lo que necesitamos cuidar.
La CNV nos enseña que detrás de cada emoción hay vida queriendo expresarse.
Y el mindfulness nos enseña a estar presentes para escuchar esa vida.
Hoy ya no intento “controlar” lo que siento.
Me siento con ello.
Lo escucho.
Y cuando me hablo desde ese lugar, mi comunicación cambia: se vuelve más compasiva, más honesta, más humana.
Para mi, sentir es un acto de valentía. Vivimos en una sociedad que valora la rapidez, la productividad, la lógica.
Pero sentir, de verdad, sin juicio, sigue siendo un acto de valentía.
Desde la CNV y la atención plena, aprendí que las emociones no son un enemigo a combatir, sino una guía amorosa que nos invita a conectar con lo más auténtico de nosotr@s mism@s.
Y cuando aprendemos a sentir con consciencia, empezamos a hablar desde un lugar nuevo:
el del corazón que se atreve a mostrarse,
el de la mente que observa sin juzgar,
el del alma que, finalmente, se siente en casa.
Si quieres profundizar en este proceso de autoconexión y empatía, te invito a unirte a mi Comunidad de Prácticas de CNV, donde cada semana exploramos herramientas para comunicarnos desde la consciencia y la ternura. Puedes pedir información pichando aquí.
Y si deseas integrar la CNV en tu día a día, te recomiendo mi libro “Prácticas de CNV: 7 Semanas para transformar tu comunicación», disponible en Amazon, un recorrido de autoconocimiento, empatía y transformación interior. libro en Amazon.
Si quieres hacer un recorrido de crecimiento personal de forma individual en la gestión de tus emociones y en la forma de comunicarte contigo misma y con las demás, puedes contactarme por aquí.
Muchas gracias por leerme.
Alicia Manzano
www.aliciamanzano.com






