Hola,
mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach Emocional, especializada en resolución de conflictos y facilitadora de Comunicación No Violenta (CNV).
Hay una pregunta que me hago cada vez con más frecuencia: ¿Cuánto tiempo hace que no me escucho de verdad?
No me refiero a pensar. No me refiero a analizar. No me refiero a intentar resolver problemas.
Me refiero a algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más difícil: PARAR, RESPIRAR, y ESCUCHAR lo que está ocurriendo dentro de mí.
Vivimos en una sociedad que nos enseña a hacer, pero no a estar. A producir, pero no a sentir. A responder, pero no a escuchar. Y quizá por eso, cuando llega el verano, muchas personas no saben descansar realmente. Porque descansar no es simplemente dejar de trabajar. Descansar es poder volver a encontrarnos.
Vivimos demasiado tiempo en piloto automático.
Si observamos cómo transcurre gran parte de nuestro año, veremos un patrón muy repetido.
Nos levantamos, hacemos lo que tenemos que hacer, respondemos mensajes, atendemos a otras personas, trabajamos, resolvemos problemas, organizamos, sostenemos y volvemos a empezar.
Y muchas veces hacemos todo esto sin preguntarnos algo fundamental:
¿Cómo estoy realmente?
La mayor parte del tiempo vivimos desde el automatismo. Desde hábitos, responsabilidades, exigencias y urgencias. Y aunque nuestro cuerpo y nuestras emociones intentan hablarnos continuamente, no siempre encontramos espacio para escucharlas.
La desconexión no ocurre de golpe.
Nadie se desconecta de sí mismo de un día para otro. La desconexión suele ser un proceso lento y silencioso. Empezamos dejando para después aquello que necesitamos. Un día no descansamos. Otro día no expresamos lo que sentimos. Otro día ignoramos el cansancio. Y poco a poco, vamos perdiendo el contacto con nosotr@s mism@s.
Hasta que aparece una sensación difícil de explicar: «No sé qué me pasa, pero siento que algo no está bien.»
Y muchas veces no es que haya algo mal. Es que llevamos demasiado tiempo sin escucharnos.
El cuerpo siempre intenta avisarnos.
Hay algo fascinante en el ser humano: El cuerpo siempre habla.
Habla a través del cansancio, habla a través de la ansiedad, habla a través de la irritabilidad, habla a través de la tristeza.
Pero vivimos en una cultura que nos ha enseñado a ignorar esas señales. Seguimos, empujamos, aguantamos. Y creemos que parar es perder el tiempo.
Cuando, en realidad, parar es una forma profunda de cuidado.
La Comunicación No Violenta comienza por la autoescucha.
Cuando pensamos en Comunicación No Violenta, muchas veces pensamos en cómo hablar con otros. Pero antes de aprender a comunicarnos con el mundo, necesitamos aprender a comunicarnos con nosotr@s mism@s.
La Comunicación No Violenta, desarrollada por Marshall Rosenberg, comienza con una pregunta muy sencilla:
¿Qué estoy sintiendo?
Y continúa con otra aún más importante:
¿Qué necesito?
Estas dos preguntas, aparentemente simples, tienen un enorme poder transformador, porque nos obligan a hacer algo que no solemos hacer: DETENERNOS, ESCUCHARNOS y RECONOCERNOS.
Escucharnos no es analizarnos.
Hay algo que me parece importante aclarar. Escucharnos no significa pensar más.
Muchas personas pasan gran parte de su tiempo pensando, pero pensar no siempre significa escucharse.
Escucharse implica:
- notar el cuerpo
- reconocer emociones
- identificar necesidades
- observar el ritmo interno
- aceptar lo que aparece sin intentar cambiarlo inmediatamente
Escucharse es estar.
Y eso, para muchas personas, resulta profundamente incómodo, porque cuando paramos, aparece todo aquello que hemos ido dejando pendiente.
El miedo al silencio.
Quizá una de las razones por las que nos cuesta tanto parar es porque el silencio nos confronta.
Cuando dejamos de hacer, aparecen preguntas. Aparecen emociones. Aparecen cansancios antiguos. Aparecen necesidades que llevaban tiempo esperando ser escuchadas.
Y entonces volvemos a hacer. A ocuparnos. A distraernos.
Pero lo que evitamos no desaparece. Solo espera.
El descanso también es una necesidad humana.
En la Comunicación No Violenta hablamos mucho de necesidades y, sin embargo, hay una necesidad que muchas veces olvidamos: La necesidad de descanso.
No solo descanso físico. También:
- descanso mental
- descanso emocional
- descanso relacional
- descanso del esfuerzo constante
- descanso de tener que sostenerlo todo
El descanso no es un premio. No es algo que nos ganamos cuando terminamos todas las tareas. El descanso es una necesidad humana fundamental.
El verano como oportunidad.
Quizá el verano pueda ser algo más que vacaciones. Quizá pueda convertirse en una oportunidad para volver a casa. No a una casa física, sino a ese lugar interno que muchas veces abandonamos durante el resto del año.
Un espacio donde podamos:
- bajar el ritmo
- respirar
- observarnos
- sentir
- escuchar
- descansar
Sin objetivos, sin exigencias y sin tener que hacer nada especial.
Escucharnos también es una práctica.
Porque escucharse no es algo que ocurre automáticamente. Es una práctica. Una práctica de presencia, de amabilidad, de curiosidad.
Una práctica de volver una y otra vez a una pregunta sencilla:
¿Cómo estoy realmente?
Y quizás, si pudiéramos responder a esa pregunta con honestidad cada día, muchas cosas empezarían a cambiar.
La importancia de hacerlo acompañad@s.
Hay algo que he aprendido acompañando procesos durante tantos años: Escucharnos en soledad es importante, pero escucharnos acompañad@s puede ser profundamente transformador.
Porque cuando otras personas también se detienen, también se escuchan y también comparten desde la humanidad, algo se regula dentro de nosotr@s. Dejamos de sentir que somos l@s únic@s y empezamos a recordar algo esencial:
Que tod@s estamos intentando, de una forma u otra, volver a nosotr@s mism@s.
Una invitación para este verano.
Por eso, durante los meses de julio y agosto, voy a abrir un espacio de práctica a través de WhatsApp. No será un espacio de profundización intensa. No será un espacio para hacer grandes cambios. Será, simplemente, un espacio para parar. Para escucharnos. Para respirar. Para conectar con nosotr@s mism@s y con otras personas que también sienten la necesidad de bajar el ritmo y volver a lo esencial.
Si sientes que este verano te gustaría regalarte ese espacio de escucha y conexión, puedes escribirme al Telefono 656 59 31 19 la palabra:
VERANO
Y estaré encantada de informarte. Puedes hacerlo desde aquí.
Quizá la pregunta más importante que podamos hacernos este verano no sea:
«¿Qué voy a hacer durante las vacaciones?»
Quizá la pregunta sea:
«¿Cuánto tiempo hace que no me encuentro de verdad conmigo?»
Y quizá, solo quizá, este sea el verano perfecto para empezar a hacerlo.
Y si buscas lectura para este verano, te recomiendo los libros siguientes:
- «Practica de CNV: 7 semanas para transformar tu comunicación»
- «Teoría CNV: Comprender la Comunicación No Violenta»
Muchas gracias por leerme.
Alicia Manzano
www.aliciamanzano.com






