Otoño: el tiempo de soltar
El otoño nos recuerda que soltar también es parte de vivir. Que no todo florece siempre. Que hay ciclos que se cierran, hojas que caen, proyectos que se transforman o relaciones que ya no encajan. Y aunque a veces cueste, hay una sabiduría profunda en aprender a dejar ir lo que ya no nos nutre.
Esta estación nos invita a mirar hacia dentro, a recoger lo sembrado, a quedarnos con lo esencial. Como hacen los árboles, que se desprenden de lo viejo para prepararse para el invierno, nosotros también podemos permitirnos soltar. No desde la renuncia forzada, sino desde la aceptación y la escucha de lo que necesitamos ahora.
Cambios de etapa
El final del verano suele marcar también el fin de una etapa. A veces visible (un cambio de trabajo, el inicio del curso escolar, una mudanza…) y otras más sutil: una forma de estar en la vida que ya no nos sirve, una emoción que pide ser atendida, una energía que cambia.
La naturaleza se repliega en esta época. Los días se acortan, la luz disminuye, el aire se vuelve más fresco. Nuestro cuerpo lo percibe: baja el nivel de energía expansiva, aparece cierta necesidad de descanso, de abrigo y de calma. Y en lo psicológico o emocional, es común sentir un poco más de recogimiento, nostalgia o incluso tristeza. Son señales de que el organismo, en sintonía con el entorno, pide bajar el ritmo para mirar hacia dentro.
Aceptar un cambio de etapa no es sencillo. Puede despertar inseguridades, nostalgia, dudas. Pero también puede abrir espacio a nuevas posibilidades, a versiones de ti más auténticas, más conscientes, más alineadas con lo que eres hoy.
Empezar a ir hacia dentro
El otoño no es solo una estación de despedidas, también es un tiempo fértil para cultivar lo interior. Para encender luces suaves, abrigarse por dentro, y volver a mirar hacia uno mismo.
Después de la expansión del verano, llega la contracción amable del recogimiento. Es un buen momento para hacerse preguntas, para revisar cómo estamos, cómo nos sentimos, qué necesitamos. A veces basta con un paseo entre hojas caídas, una tarde de lluvia, una libreta en blanco o una conversación sincera. Otras veces, necesitamos más acompañamiento.
Volver a ti no significa encerrarte, sino atenderte. Darte el permiso de estar contigo, de escucharte sin juicio, de abrazar tus procesos aunque no sean lineales ni claros.
Soltar no es rendirse
Soltar no es debilidad. No es resignarse ni perder. Es reconocer que hay cosas, personas, formas de vivir o de pensar que ya no te acompañan bien. Es dar las gracias por lo vivido y permitir que se cierre una puerta para que otras puedan abrirse.
El proceso de soltar puede ser doloroso, confuso, incluso contradictorio. Pero también puede ser liberador. Un acto de amor propio. Un paso hacia algo más honesto contigo.
Si sientes que estás en un momento de cambio, si algo dentro de ti te pide parar, revisar, reordenar… quizá el otoño te esté ofreciendo un pequeño empujón para comenzar ese camino.
¿Te acompaño?
A veces, atravesar estas etapas no es fácil. Si sientes que estás en un momento de transición, que te cuesta soltar o conectar contigo, puedes contar conmigo.
En el espacio terapéutico trabajamos precisamente eso: acompañarte a mirar con más claridad, a entender lo que te pasa, a cuidarte en el proceso y a encontrar tu propio ritmo en el cambio.
Caminando Contigo, estés donde estés
Leticia Acevedo · Psicóloga sanitaria M-20699
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