Rebeca Boehme es una neurocientífica que investiga sobre todo en áreas cognitivas y sistemas sensoriales. Estudia cómo nuestro cerebro distingue entre nosotros mismos y los demás, además, investiga cómo reaccionamos ante situaciones de estrés social. Sus estudios han ayudado a entender que las personas con ansiedad no exageran, sino que su cerebro procesa la posibilidad de la relación social como una amenaza física real.
Imaginemos un “sistema de alarma” que detecta peligro cuando sentimos miedo a algo que aún no ha pasado (miedo anticipatorio), la alarma suena, no porque alguien vaya a entrar a robar en nuestra casa, sino porque estamos pensando en la posibilidad de que eso ocurra. Estamos hablando de una zona del cerebro llamada Amígdala.
Luego existe en nuestro cerebro un “Director de Orquesta” actuando de forma racional y que debería calmar a la Amígdala diciéndole algo así como “ tranquila, no hay ningún ladrón. Ese director de orquesta le llamamos Corteza Prefrontal. Pues bien, en el miedo anticipatorio este director está distraído y/o “secuestrado» por el sistema de alarma.
Hay un tercer elemento en juego que le llamaremos “El coche en punto muerto” y nos servirá para esclarecer qué pasa cuando experimentamos miedo a algo que aún no ha sucedido. Sería como acelerar el pedal del gas a fondo en un coche en punto muerto, quemamos combustible, pero no nos movemos, es decir gastamos una cantidad ingente de energía pero no ocurre nada.
Diferencias entre miedo y ansiedad
El Dr. LeDoux diferencia entre el miedo como respuesta a un peligro presente y la ansiedad como la anticipación de un peligro futuro. El miedo es la respuesta a una amenaza presente; la ansiedad es la persistencia de esa respuesta cuando la amenaza no está ahí». LeDoux.
El miedo es presente y concreto ( un perro que se pone delante de nosotros y nos ladra agresivamente) es una reacción de supervivencia inmediata y se activan circuitos cerebrales profundos (amígdala) e inmediatamente hay una reacción biológica automática, nuestro cuerpo reacciona para ayudarnos.
En la ansiedad el estímulo es un futuro incierto, por ejemplo un examen importante, una entrevista de trabajo, aparece una preparación en nuestra mente para posibles amenazas, hay una parte de nuestro cerebro que se activa de forma más clara que es la corteza prefrontal, nuestra consciencia, nuestro estado emocional y mental es complejo y rumiante.
«Falsa Alarma». El miedo anticipatorio se da cuando tratamos a la ansiedad como si fuese miedo, es decir no distinguimos bien un pensamiento futuro ( ansiedad) de una respuesta física de emergencia, (miedo) . El cuerpo lanza toda su artillería química para una guerra que solo ocurre en nuestra imaginación
El Dr. LeDoux explica que la ansiedad surge en nosotros, los humanos, porque somos capaces de viajar en el tiempo mentalmente, si no pudiéramos imaginar un futuro, no tendríamos ansiedad.
El miedo es útil, puede salvarnos la vida, la ansiedad crónica es un error de cálculo del cerebro, que se puede modular.
El presente
Como el miedo anticipatorio nos conduce a viajar al futuro, es necesario tener una estrategia que nos devuelva al “aquí y ahora”. La respiración pausada es fundamental, así como un contacto consciente con nuestro cuerpo experimentando movimientos suaves, salir a caminar, a correr, etc…
Podemos entrenar nuestro cerebro para que aprenda a estar en el presente. Con Neurofeedback, una herramienta que regula nuestras ondas cerebrales, ayudamos a mantenernos en el “aquí y ahora”, lo cual podemos gestionar mucho mejor los pensamientos anticipatorios.





