Decía Friedrich Nietzsche que «dormir es una prueba de confianza en la vida».
Según la OMS, el 16% de los adultos sufre insomnio clínico, y casi el 35% siente que no descansa bien con frecuencia.
En Cataluña, el 13-14% vive con insomnio persistente, aunque sólo el 5% está diagnosticado oficialmente.
El insomnio es un mensaje del organismo que necesitamos escuchar, es un conjunto de síntomas que puede ayudarnos a saber lo que nos pasa.
¿Qué es el insomnio desde el punto de vista clínico?
Existe dificultad para iniciar o mantener el sueño o el sueño no es reparador.
Hay por lo menos 3 noches por semana.
Persiste durante al menos 3 meses.
Y produce consecuencias diurnas relevantes (cansancio, dificultad de concentración, irritabilidad, malestar).
¿Dormir depende de la voluntad?
Muchas personas se acuestan pensando: “tengo que dormir”. Y, sin embargo, cuanto más lo intentan, menos ocurre. Si te digo «no pienses en un elefante rosa» ya no puedes dejar de pensar en este animal de color de rosa. Igualmente nos pasa por la noche cuando nos acostamos y nos vamos diciendo que debemos dormir porque al día siguiente tenemos que madrugar para ir a trabajar, estudiar o cualquier otra cosa.
¿Cuándo se produce el sueño?
Dormir ocurre cuando el organismo percibe seguridad, por tanto no responde a la exigencia, sino a la regulación del sistema nervioso central, por eso la voluntad suele quedar corta a la hora de dormirnos
¿Qué ocurre en el organismo cuando hay insomnio?
Cuando no podemos quedarnos dormidos/as, el organismo no puede “apagarse” porque todavía sigue en alerta. El sistema nervioso sigue activado, el organismo interpreta que todavía no es momento de bajar la guardia y no es porque sea una falla, sino porque intenta protegernos.
Las causas del insomnio habitualmente es una combinación de factores (estrés, preocupaciones, cambios hormonales corporales, emociones reprimidas e intensas, hábitos cotidianos como pantallas, alcohol, tabaco, comida…) A veces incluso el intento de forzar el sueño nos despierta más.
Dormir no depende de la voluntad, es un proceso psicobiológico que se desarrolla cuando nuestro organismo se siente seguro.
En mi práctica clínica, el Neurofeedback se orienta a la autorregulación del sistema nervioso de forma natural y no farmacológica.
El foco no es forzar cambios, sino crear las condiciones necesarias para que el propio sistema nervioso pueda aprender a regularse.
Este proceso se desarrolla en un acompañamiento psicoterapéutico continuado donde la seguridad y la presencia terapéutica constituyen un elemento central del encuadre clínico.




