¿Cómo cambia nuestro cerebro en la Menopausia?
¿Dónde empieza la menopausia?,¿ qué son estos sofocos?, ¿por qué tengo ansiedad?, ¿por qué no duermo bien?, ¿por qué me siento triste?, ¿de dónde viene esta niebla mental?, ¿estoy perdiendo la cabeza?
Así como empieza este artículo, con una pregunta detrás de otra, así iniciamos las mujeres una de las etapas que ocupará un 40% de nuestro ciclo vital. Si, estamos en menopausia, casi la mitad de nuestra vida. Impresiona, verdad?
Por eso es fundamental que sepamos qué nos depara y cómo podemos adaptarnos a este gran cambio vital.
Vaya por delante, antes de continuar, que la menopausia no es una enfermedad, ni sus síntomas son patológicos, sino que es una transición… ( ¿recuerdas las otras dos grandes transiciones que has vivido?, la niñez, la adolescencia con la primera regla….)
Nuestro cerebro en menopausia se encuentra en un estado de ajuste, incluso de reorganización; imagina un coche que antes iba con gasolina, pasa a ir con electricidad… habrá que ajustar algunos detalles técnicos para que eso sea posible, verdad? la menopausia nos cambia el cerebro con unos ajustes técnicos.
Vamos a intentar poner luz sobre las preguntas del inicio de este escrito. ¿Dónde empieza la menopausia? Contrariamente a lo que se cree, la menopausia no empieza en los ovarios, es decir, no empieza cuando los ovarios dejan de producir óvulos, empieza antes en nuestro cerebro.
Según los estudios de la Dra. Lisa Mosconi “ los síntomas de la menopausia no tienen su origen en los ovarios: se inician en otro órgano, que es el cerebro. Son de hecho síntomas neurológicos, manifestaciones de los cambios que provoca en el cerebro la menopausia”.
En la fotografía de este artículo puedes ver una tomografía por emisión de positrones (TEP) en la izquierda muestra la actividad cerebral (p. ej., el metabolismo) en una mujer premenopáusica; la de la derecha, la de una mujer posmenopáusica. La escala de colores refleja la actividad cerebral: los colores más brillantes indican mayor actividad y los más oscuros, menor. La tomografía de la derecha (menopausia) se ve más verde y, en general, más oscura, lo que significa que el cerebro de la mujer presenta una actividad cerebral considerablemente menor (más de un 30 % menor) que la de la izquierda (sin signos de menopausia). (estudio de la Dra. Mosconi)
El estudio concluye que estos cambios cerebrales pueden dar lugar a las manifestaciones que tenemos las mujeres en la menopausia. Como detalla la tomografía hay una disminución del 30% de la energía cerebral, así que no es de extrañar que nos sintamos cansadas, así como cambios en la temperatura corporal, el estado de ánimo, el sueño, la tolerancia al estrés y el rendimiento cognitivo.
Así que volviendo a otra de las preguntas iniciales ¿estoy perdiendo la cabeza? no, la respuesta es no… tu cerebro está en pleno ajuste y necesita tiempo para hacerlo.
Voy a acabar este escrito con uno de los síntomas más preocupantes y que más me encuentro en consulta, juntamente con los sofocos, “la niebla mental”.
Más del 60% de las mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas experimentan este síntoma, pero cómo se manifiesta:
- Problemas de memoria inmediata: olvido de nombres, fechas, hechos…
- Dificultad para concentrarse: disminución de la capacidad para enfocar la atención o del tiempo de atención, despistarse con facilidad.
- Sensación de lentitud mental: fatiga mental y desorganización, tardar más tiempo en hacer las cosas y sentir el pensamiento más lento.
- Dificultad de hacer varias tareas a la vez : te acuerdas cuando hacías 3 cosas a la vez?
- Dificultad para encontrar palabras o frases o perder el hilo de lo que querías hacer.
- Dificultad para seguir una conversación.
Como ha corroborado la Dra. Mosconi, experimentar esa niebla mental no es indicio de demencia, como algunas podríamos pensar. En medicina la niebla mental se denomina fatiga mental, y no es de extrañar a la luz de los cambios que experimentamos, porque los ajustes que necesita hacer el cerebro requiere de un gran esfuerzo.
Para sostener este gran cambio que experimentamos las mujeres, tenemos a nuestro alcance un gran número de posibilidades terapéuticas para ello. A mi entender lo más importante es rodearse de un profesional en ginecología integral que esté actualizado en materia de la menopausia, así como de un profesional de la psicoterapia para que pueda acompañarnos psíquicamente en los cambios que se van derivando durante el proceso. Otro punto importante es el ejercicio físico que proporcione un aumento de la musculatura, ejercicio de fuerza.
Me gustaría acabar este escrito con esperanza, ya que si bien es verdad que nuestro cuerpo, nuestra psique y nuestro cerebro experimentan un “tsunami”, una vez nuestro sistema se reposiciona, también hay una percepción de ganancia en cuanto a libertad interior, cuidado de sí misma y quizás otra forma de estar en el mundo mucho más auténtica para con una misma.
Lurdes Reina
Psicoterapeuta /Especialista en Neurofeedback





