¿Qué te hace sentir alegría? ¿Te gustaría aumentar los momentos que estás alegre?

Son muchos los factores que nos producen alegría, placer, bienestar, paz interior, satisfacción, seguridad… Este artículo pretende aumentar tu conocimiento sobre las emociones a partir de diferentes ejercicios. La intención es que puedas aumentar las emociones agradables en tu vida diaria, ya que estas emociones se deben buscar. Piensa que como seres humanos, nuestras emociones desagradables (miedo, tristeza, rabia,…) tienden a aparecer con mucha más ocurrencia por una cuestión de supervivencia.

A día de hoy somos conscientes que necesitamos cultivar nuestro estado físico. ¿Pero y el mental y emocional? La Organización Mundial de la Salud (OMS) define salud como “un estado de bienestar completo físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia”. De ahí que el psicólogo José Luis Bimbela propone en su libro, 6 ejercicios para crear una tabla de gimnasia emocional y mejorar nuestra salud psicoemocional. ¿Te atreves a ponerla en práctica? La competencia emocional no se adquiere si no se practica; así que pasa a la acción realizando los siguientes ejercicios:

Estos ejercicios son especialmente útiles cuando nos enfrentamos recurrentemente a una situación que nos genera malestar. Para aprender a abordarla de forma más productiva, lo mejor es anticiparse con un previo trabajo emocional.

Piensa en esa situación molesta y anota por escrito los diferentes ejercicios.

Ejercicio 1: Identificar las situaciones dolorosas

Se trata de que identifiques aquellas situaciones que te alteran emocionalmente. Describirlas objetivamente nos hace ser más eficaces a la hora de afrontarlas. Procura evitar interpretar subjetivamente la situación dolorosa. 

Ejemplo: No logro hacer nada de lo que me propongo. Hago las cosas tarde y mal.

Ejercicio 2: Identificar las emociones que sientes

Identificar con palabras el malestar emocional que sientes en estas situaciones difíciles. Para ello, formúlate la pregunta ¿Cómo me siento al pensar en esa situación? Y respóndela con emociones concretas.

Ejemplo: Miedo, inseguridad, vergüenza, decepción

Ejercicio 3: Identificar los pensamientos que piensas

En el origen de las emociones hay pensamientos automáticos e inconscientes que necesitamos conocer. Sobretodo porque condicionan la valoración (favorable o desfavorable) de la situación. Para obtener la información hazte las siguientes preguntas: ¿Por qué me siento —-? ¿Qué pienso? ¿Qué es lo que se me pasa por la cabeza? A la hora de contestarlas, es muy importante escribir las frases tal como las pensamos, sin retocarlas, concretando en detalles. Solo así se podrán cambiar.

Ejemplo:

Emoción: Miedo

Pensamiento: Si no sé hacer nada, nadie me va a querer. 

 

Emoción: Decepción

Pensamiento: No sirvo para nada, no estoy orgullosa de mí. No he logrado ningún propósito.

 

Cuando ya hemos tomado la foto de la realidad; llega el momento más importante:

Ejercicio 4: Conocer los errores que se cometen

Donde analizamos en profundidad los pensamientos para comprobar si en alguno de ellos hay arraigados errores de nuestro entorno sociocultural. Estas distorsiones nos hacen ver las cosas desde un punto de vista poco objetivo, generando malestar y creyendo que no tenemos los recursos para afrontarlas.

Los errores más frecuentes son:

  • Me estoy fijando solo en lo negativo. No veo nada positivo. [Ej: Esto no me sirve para nada]
  • Estoy etiquetando (juzgando) antes de conocer la realidad. [Ej: Como soy mujer, no tengo tanta fuerza]
  • Estoy exagerando (he utilizado la palabra siempre, todo, nunca, nada, jamás o imposible). [Siempre igual, nunca lo voy a lograr]
  • Estoy usando adjetivos muy desmesurados; estoy haciendo un drama. [Ej: Estoy horrendo/a, que mal lo voy a pasar]
  • Me he anticipado con lo peor; toda una catástrofe pienso que va a suceder. [Ej: seguro que lo hago peor que él/ella]
  • Creo que tengo el superpoder de leer los pensamientos de la gente. [Ej: estará pensando que soy patético/a]
  • Me creo responsable de todo, absolutamente todo. O el otro extremo, no me considero responsable de nada, absolutamente nada. [Ej: Soy responsable de todo lo sucedido o no soy nada responsable de haber llegado tarde]
  • Utilizar el “debería”, implica una obligación por hacer las cosas, sin desearlas. [Ej: Debería llamar a mi madre]

Ejemplo:

Pensamiento: Si no sé hacer nada, nadie me va a querer.

Distorsión: Exageración, dramatización, anticipación, responsabilidad

 

Pensamiento: No sirvo para nada, no estoy orgullosa de mí. No he logrado ningún propósito. Debería confiar más en mí.

Distorsión: Exageración, obligación, desvalorización

Ejercicio 5: Generar nuevos pensamientos

Consiste en dar sugerencias para crear pensamientos más objetivos, realistas y justos con la pregunta ¿cómo puedo valorar esta situación de una forma menos distorsionada, que me produzca más alegría y bienestar? Las alternativas de pensamientos deben ser creíbles y estar acorde con los valores propios; por eso se necesita tiempo para elaborarlos.

Ejemplo:

Primer pensamiento: Si no sé hacer nada, nadie me va a querer.

Nuevo pensamiento: Me gustaría aprender a hacer más cosas como cocinar, bailar e ir en bicicleta. Creo que si las practicara podría compartir ese tiempo con mis amistades.

 

Primer pensamiento: No sirvo para nada, no estoy orgullosa de mí. No he logrado ningún propósito. Debería confiar más en mi

Nuevo pensamiento: Estoy en un mal momento. Muy probablemente necesito proponerme retos más realistas. Y organizarme para encontrar el tiempo. Si hago una buena planificación tendré tiempo para lo que me apetece.

 

Una vez repensada la situación:

Ejercicio 6: Generar nuevas emociones más agradables

Los pensamientos influyen en las emociones; nuevas creencias hace que se sientan emociones diferentes. La intención es que estas segundas sean mucho más agradables y nos hagan estar en un estado mucho más favorable. Para ello es importante preguntarse, después de la reformulación, ¿cómo me siento ahora?

Ejemplo: Tranquilo/a; aliviado/a; satisfecho/a; seguro/a; confiado/a

 

Para sentir mucha más alegría se debe tener una actitud positiva y disfrutar de las “pequeñas situaciones de la vida”, tales como ver la sonrisa de una persona querida,  observar el nacimiento de un nuevo día con la salida del sol o estar en contacto con la naturaleza. Además, cualquier crisis es un momento angustioso de duda y peligro; ahora bien, también podemos pensar que es una oportunidad de cambio hacia mejor. Confiar en nuestros recursos personales, nos ayuda a tener pensamientos más positivos.

 

“La alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud“ Arthur Murphy

Psicóloga – Carla López Mas



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1 Comentario
  1. Ariadna 2 meses

    Esta genial el articulo. Un cordial saludo.

 

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