Hola, mi nombre es Alicia Manzano y soy Terapeuta y Coach Emocional, especializada en resolución de conflictos y Comunicación No Violenta (CNV).
El conflicto es una de esas palabras que solemos pronunciar con el ceño fruncido.
Parece que nadie lo quiere, que nadie lo elige, que siempre llega a desordenarnos algo. Sin embargo, el conflicto no es el problema. El verdadero desafío es cómo nos relacionamos con él cuando aparece.
En mis Comunidades de Prácticas en Comunicación No Violenta (CNV), suelo proponer una reflexión sencilla y a la vez profunda:
¿Qué me pasa a mí cuando aparece un conflicto?
Y cuanto más acompaño procesos personales y grupales, más claro tengo que ahí está la clave.
Qué es realmente un conflicto (desde la CNV).-
Desde la Comunicación No Violenta (CNV), entendemos el conflicto no como una lucha entre personas, sino como un choque de necesidades no atendidas.
No es “tú contra mí”, sino dos o más seres humanos intentando cuidar algo importante… sin saber cómo hacerlo de una manera que incluya a todas las partes.
El conflicto aparece cuando:
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no sabemos expresar lo que sentimos,
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no tenemos claridad sobre lo que necesitamos,
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o no sabemos pedir sin exigir.
Y esto nos pasa a tod@s. Nadie nos enseñó a convivir con el conflicto de forma consciente.
La primera pregunta clave: ¿ qué me pasa cuando aparece un conflicto?.-
Esta pregunta parece sencilla, pero es profundamente reveladora.
Hay personas que, ante el conflicto:
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se tensan,
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se bloquean,
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se callan,
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explotan,
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huyen,
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o se defienden atacando.
Por ejemplo, veo a menudo en consulta y en las Comunidades de Practicas, a personas que dicen:
“Cuando hay conflicto, me cierro. No sé qué decir y prefiero no hablar.”
Otras me dicen:
“Cuando alguien me confronta, siento un nudo en el estómago y salto a la defensiva.”
Aquí no hay nada que corregir. Solo hay algo que observar.
Y ese es el primer paso de la CNV: la observación consciente, sin juicio.
La emoción que aparece primero.-
Otra pregunta clave que trabajamos es:
¿Qué emoción aparece primero en mí cuando hay conflicto?
Muchas veces creemos que sentimos enfado, pero si miramos más profundo, suele haber algo antes:
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miedo a no ser escuchad@,
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tristeza por no sentirme tenid@ en cuenta,
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frustración por no saber cómo expresarme,
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vergüenza,
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inseguridad.
Por ejemplo:
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En un conflicto de pareja, puede aparecer el enfado, pero debajo hay miedo a perder el vínculo.
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En un conflicto familiar, puede surgir dureza, pero debajo hay tristeza antigua.
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En el trabajo, puede aparecer irritación, pero debajo hay necesidad de reconocimiento.
La CNV nos invita a darle espacio a esa primera emoción, no a taparla ni a reaccionar desde ella.
¿Qué suelo hacer con lo que siento?.-
Esta es una de las preguntas más potentes del ejercicio.
Porque no solo importa lo que sentimos, sino qué hacemos con eso que sentimos.
Algunas personas:
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se lo tragan,
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lo acumulan,
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lo racionalizan,
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lo descargan en el otro,
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o lo convierten en silencio.
Por ejemplo:
“Me molesta algo, pero no digo nada… hasta que un día exploto.”
O:
“Siento dolor, pero lo transformo en reproche.”
Desde la CNV, no se trata de reprimir ni de desbordar, sino de aprender a sostener la emoción y traducirla en necesidad.
El Conflicto no es un fracaso relacional.-
Esta es una idea que me gusta repetir mucho:
tener conflictos no significa que la relación esté mal, significa que está viva.
El problema aparece cuando:
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evitamos el conflicto por miedo,
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lo cronificamos por falta de herramientas,
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o lo usamos para ganar o tener razón.
He visto relaciones romperse no por el conflicto en sí, sino por no saber atravesarlo.
La CNV nos ofrece una mirada distinta:
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el conflicto como oportunidad de comprensión,
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como puerta a conversaciones más honestas,
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como posibilidad de intimidad real.
Imagina una conversación con alguien cercano: “Nunca estás cuando te necesito.”
Desde fuera, parece un ataque. Desde la CNV, lo escuchamos como:
“Me siento sol@ y necesito apoyo y presencia.”
Cuando aprendemos a escuchar así, el conflicto deja de ser una amenaza y se convierte en información valiosa.
El conflicto como camino de autoconocimiento.-
Por eso, cuando propongo este tipo de ejercicios, no es para “hacerlo bien”, sino para conocernos mejor.
El conflicto nos muestra:
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nuestras heridas,
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nuestras necesidades más profundas,
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nuestras estrategias aprendidas.
Y si lo miramos con honestidad y compasión, se convierte en uno de nuestros mayores maestros.
Si algo me gustaría que quedara claro es esto:
no se trata de eliminar el conflicto de nuestra vida, sino de aprender a relacionarnos con él de otra manera.
Con más conciencia.
Con más escucha.
Con más responsabilidad emocional.
Y eso, como todo lo importante, se practica.
Por eso los espacios de práctica, de comunidad y de acompañamiento son tan valiosos. Porque no aprendemos CNV solo leyendo, sino viviéndola, equivocándonos y volviendo a intentarlo.
Si este artículo te ha resonado, quizá sea una invitación a mirar tu relación con el conflicto con un poco más de curiosidad… y un poco menos de juicio.
Si quieres más información, puedes escribirme directamente pinchando aquí.
Gracias por leerme.
Alicia Manzano
www.aliciamanzano.com






